
El cursor parpadeaba, esperando respuesta.
La misma fecha.
La misma hora.
Noe: Estoy bien.
<22/04/2024 12:12>
Había pasado una semana desde que apareció el mensaje.
Aún le latía el corazón cada vez que lo leía.
Aquella primera vez cerró el chat.
Apagó el ordenador.
Desenchufó el cable.
Pero al volver… el mensaje seguía ahí.
Parpadeando.
Esperando.
No lo abrió.
No podía.
Le temblaban demasiado las manos.
Respiró hondo y lo intentó.
Luis: Te echo de menos.
Le costó la vida pulsar “Enter”.
Pero lo hizo.
El sonido de una notificación le golpeó en el pecho.
Noe: Pensé que te habías olvidado de mí.
<30/05/2024 12:12>
Las lágrimas llegaron solas.
Luis: Noe… ¿de verdad eres tú?
Noe: Claro. ¿Quién iba a ser si no?
Luis: Te echo tanto de menos…
Noe: Y yo a ti, tonto. Por eso te escribo.
¿Qué tal estáis?
Luis: Bien… dentro de lo que cabe.
La gata estuvo tiempo como un alma en pena. No comía. No hacía más que dormir.
Pero de pronto… se le pasó. Ahora corre por las paredes.
Noe: ¡Ay, mi michi gorda! ¿La llevaste al veterinario?
Luis: Sí. Vacunas… y algo para la ansiedad.
Noe: ¿Para el gato o para ti?
Luis: Joder… jajaja.
Noe: 😛
Luis: ¿Y tú? ¿Qué tal?
Noe: Ya te dije que bien.
No te lo puedo explicar. Es distinto.
Luis: Me gustaría estar contigo.
Noe: Ni se te ocurra.
Luis: Pero…
Noe: Luis.
Tienes que quedarte ahí.
De verdad.
Luis: Estoy roto.
Noe: Lo sé.
Y lo estarás un tiempo.
Pero pasará.
Luis: Nunca te voy a olvidar.
Noe: Ni yo a ti.
Silencio.
Luis: ¿Volverás a escribir?
Noe: No.
Esto no funciona así.
Luis: …
Noe: Es una despedida.
Luis: Te querré siempre.
Noe: Y yo a ti.
Pero vive.
El cursor volvió a parpadear.
Esta vez no le dio miedo.
Se levantó.
Se vistió sin pensar.
Compró flores sin contarlas.
Al salir, cerró el chat.
El último mensaje siguió parpadeando.

El amor no sabe desconectarse.
Surfin’ Bichos – Mi Hermano Carnal

Deja un comentario