
¿Qué hacía esa luna enorme allí, a media mañana?
Estaba sumergida en azul, resaltando las nubes, pálida sombra eterna que nos contemplaba en secreto.
Como yo a ella.
Aquel día, la escuela nos dio cierta libertad, enjaulada de la mano de la profesora.
Nos llevaron lejos, de excursión.
Muy lejos.
A otra época.
Andaban soldados con sandalias y togas de eruditos por esas termas, hechas de piedra antigua, talladas también por el viento que, irresistiblemente, perdurará por los siglos.
También estaba allí el ancho mar nuestro.
Y, sobre todo, ella.
Desde el cielo, vigilando a sus plebeyas, los lamentos de Atenea que caminaba descalza por estas zonas.
—Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?
Preguntó la profesora, sacándome de mi letargo.
¿A qué venía una pregunta tan absurda estando donde estábamos?
¿Por qué preguntaba sobre el futuro, si aquí solo pasaba el pasado?
La miré sin comprenderla y ella comprendió que no estaba.
—Sí, ya. Tú quieres ser astronauta. Total, siempre estás en las nubes.

Quizá crecer era dejar de mirar las musarañas. O aprender a hacerlo mejor
The Smile – Wall Of Eyes

Deja un comentario