Posos

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El tintineo de la cucharilla.

Eso bastaba para concentrarse.

Un sorbo.

El aroma del café.

Y, de un trago, desapareció el negro fluido.

En el fondo de la taza comenzó a formarse un paisaje.

Levantó la vista.

Miró a la joven que tenía delante.

Las manchas empezaron a hablar.

—¿Qué quieres saber exactamente, niña?

Veo un viaje.

Una casa.

Nueva.

Junto al mar.

—¿Y qué hay de él?

—A él no lo veo.

Solo veo un lugar.

—¿Y a mí?

—Tú estás allí.

Y alguien más.

—¿Quién?

—Es pequeño.

Debe de ser un crío.

—¿Y de él no podemos saber nada?

—¿Del niño?

—No.

—Te costará otro café.

Y con el café…

Otra moneda de plata.

—Vale.

Sin cambiar la taza, volvió a servir.

Azúcar.

Una vuelta de cuchara.

Y, sin esperar a que enfriara, se lo bebió.

Cerró los ojos.

Esperó.

Cuando volvió a mirar el fondo de la taza, sonrió.

—Ahora sí lo veo.

Fuerte.

Joven.

Pelo rizado.

Y pecas en el hombro.

—Es él.

—Te es infiel.

Ella no se inmutó.

Permaneció en silencio unos segundos.

Después preguntó:

—¿Está enamorado de ella?

¿Va a dejarme?

La anciana levantó una ceja.

—¿Ella?

¿Quién ha hablado de ella?

—¿Entonces…?

—De él.

La muchacha dejó escapar una sonrisa.

Y, casi para sí misma, murmuró:

—Entonces no me va a dejar.

El café ha hablado

Lhasa de Sela – La Frontera


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2 respuestas a «Posos»

  1. Avatar de beauseant

    Me queda la duda sobre si las predicciones cambian en función del tipo de café. No es lo mismo un arábica que un robusta, por ejemplo, lo mismo el primero es más dado a ver infidelidades que otro.. ¿y los de cápsula? Cualquiera sabe en qué andan esos, ¿verdad?

  2. Avatar de Esther

    Tremendo, un salto del niño al joven pecoso, pero ahí están, tan cerquita, tan al límite…Es chungo ser la tapadera de alguien. En cualquier caso, no se puede abandonar lo que no se habita.
    Feliz semana, Oniros.

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