
Sí, yo lo sé.
Que no es más que ponerse a empezar.
Que las líneas salen de los suspiros.
Que no hay nada muerto mientras existe el latido.
Pero es que hoy estoy rendido.
Se me escapa el aire mientras respiro.
Que no es por atar el misterio,
ni por no entender el silencio
que envuelve mi camino.
Es por no comprender el filo del pesar
que traen los segundos
cuando el compás está roto.
Si lo sé, me olvido.
Que eso sé hacerlo.
De la caricia de los versos.
Del amor encadenado,
en besos de sílabas sueltas,
atadas con epítetos,
quebradas en acentos.
Pero no puedo caminar sin contarlo.
Sin arrastrar mis pasos
sobre una frase errante
olvidada del destino.
Siloé – Terrorismo Emocional

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