
Quiero que entiendas que, aunque mis recuerdos son alimento para mis cuentos chinos, son severamente vagos. Tanto que no me extrañó que tuvieras que decirme tu nombre y que aún no comprendiera qué extraño sortilegio fue el que golpeó en mi pecho.
Paseabas descalza por la playa. Eso sí llegó a mi mente. Y el amor a las criaturas de habla extraña, aquellas que caminan dejando huellas. Poco más sé de ti. Salvo que tu sonrisa se me antojaba distinta.
Quizás fue tu piel la que se desprendió de la primavera. O tal vez mi mirada de presbicia eterna. O que, en el momento en que el latido quedó descompensado, yo ya estaba muy lejos, echándote de menos.
Aunque el reloj no se llevó tus horas al mar, fue la grieta del deseo. O quizás no fue ni eso.
Ya no me acuerdo.
Estaba lejos cuando ocurrió.

Tu recuerdo conserva detalles que yo ya no tengo
The Smashin Pumpkins – 1979

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