
A propósito del sueño, esa siniestra aventura de todas nuestras noches, podemos decir que los hombres difieren en su huida de los tentáculos del mundo de la vigilia. El hombre común y corriente extrae de sus visiones un pálido y sosegado placer, pero hay unos pocos para quienes cerrar los ojos significa descender a un abismo sin fondo... ...una caída vertical y cie... don... la ...zón no tiene ninguna autoridad, y do... ...ma queda iner... ante horrores ine...bles.
Las palabras se deshacían ante mi mirada. No encontraba sentido.
Lamí las yemas de mis dedos y pasé una página atrás.
A propósito del sueño, esa siniestra aventura de todas nuestras noches... que... hombres... para quienes cerrar los ojos significa descender a un... fondo.
Según avanzaba, las letras se desdibujaban. El significado arrastraba los pies, dejándome sin la capacidad de entender. Aun así, quise seguir con el relato.
...decir que... difieren... de los tentáculos... de la vigilia. El hombre... extrae... de sus visiones un... sosegado placer, pero hay... qu...e cerrar los ojos...
Froté mis ojos, respiré hondo, cambié la posición de los codos y las manos. Volví atrás en el párrafo, buscando la coherencia perdida.
A propósito del sueño... todas nuestras noches... que los hombres... en su huida... de la vigilia... extrae... sosegado placer, pero hay... qu...e cerrar los ojos...
Tras el bostezo, tuve la sensación de que la narración escondía una segunda intención. Un código oculto que se me revelaba por alguna extraña peripecia del destino.
Quise releerlo para desmentir mi obsesiva imaginación.
A... el sueño... de todas... las noches, podemos decir que... su huida... del mundo de... cerrar los ojos significa... una caída... donde la razón no tiene...
Tras un pestañeo incómodo me quedé pensando.
Sin duda estaba ocurriendo algo.
Un mensaje.
Un intento de comunicación complejo de alguna entidad paranormal.
Volví atrás en el párrafo.
...el sueño, esa... aventura de todas... noches, podemos decir que... el hombre común y corriente extrae... sosegado placer... para... cerrar los ojos...
No me lo podía creer.
Había encontrado sentido en el sinsentido.
Había algo escrito entre las palabras. Algo que, de tanto volver atrás, estaba logrando descubrir.
Mi dedo recorrió una vez más el inicio del fragmento.
A propósito del sueño …d…ue ..r…m…e…t..e … y..a…, jo…de…r…
Me quedé mirando aquellas letras durante varios segundos.
Cerré el libro.
Fui a prepararme un café.

La cordura termina exactamente donde empieza el tercer café

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