
Se cansó de la lluvia.
De cómo mojaba su vestido,
tiñéndolo de grises,
de soledad
y de frío.
Quebró el silencio de las noches de olvido,
pero no con llanto herido,
sino con el brotar del río.
Dejó la puerta abierta,
zurció sus heridas,
dibujó de fuego sus labios
y se dejó llevar a la vera del mar.
Se cansó de la lluvia.
Y echó a volar.

Y la lluvia quedó atrás
Marea – Que se Josa el Viento

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