
Al sol no le importó el brillo de su pelo al viento. A la luna sí. Y quiso saber por qué andaba sola bajo el centelleo de las estrellas.
La escuchó suspirar historias de amores prohibidos, que nunca ocurrieron y nunca olvidó.
Cuentos de una loba herida. Cansada de días de verano, de viejas pasiones permitidas, de nubes perdidas buscando el cielo.
Pero ella vivía en silencio, amando un secreto detrás de la puesta de sol.
Al anochecer recorría el bosque, desnuda, enamorada de la luna y de su frío resplandor.
Ella suspiraba al ocaso.
Él nunca contestó.

La luna guardo tu historia detrás de la noche
Maria Rodés – El Lobo

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