
Tenía forma de corazón, pero también de interrogación. En la zona del pubis, tras la marca blanca del bañador.
Él sonrió al verlo.
—Bonito tatuaje.
—¿A que sí?
—Me gustan mucho los tatuajes. Cada uno cuenta una historia. Algunas muy simples, otras muy profundas, pero todos tienen una oculta entre la tinta y la piel.
—Este no cuenta una historia. Más bien hace una pregunta.
—¿Ah, sí? ¿Qué pregunta?
—Por la zona en la que está solo va a verlo alguien «especial», ¿no?
—¿Yo soy especial?
—Lo eres si has llegado hasta aquí.
—¿Y la pregunta?
—Hazla tú.
—Ah. Yo pensaba que era el tatuaje quien me preguntaba a mí.
—No. Solo te da la posibilidad de hacer una pregunta. Yo responderé de manera sincera.
—Pues no está claro.
—Ya. Pero, como los tatuajes no hablan…
—Sí que hablan. Ya lo dije.
—Mira, mi piel, mis normas. ¿Quieres preguntar?
—Vale. ¿Cuántas personas han visto ese tatuaje?
—Pregunta equivocada. Sal de mi casa.

¿Cuál es la tuya?
The Last Shadow Puppets – Bad Habits

Deja un comentario