
Giraba y giraba.
Flotaba un mundo alrededor.
Mientras, luces rotas. Sabor metálico. Ruido frenético que se desvanecía en el cielo.
Fue entonces cuando una imagen se detuvo.
La de una joven esperando.
—Perdón, llego tarde.
—Sí. Tarde. Llevo esperando dos horas.
—Te lo puedo explicar.
—Ya no me vale una explicación. Me voy.
—Espérate. Llego tarde porque ha habido mucho tráfico. Ha sido una cola eterna.
—Eso es una excusa.
—Coño, pero te lo estoy diciendo ahora. No tenía batería en el móvil y no sabía lo que iba a ocurrir.
—Digo que siempre llegas tarde. Si acaso llegas, claro.
—No volverá a pasar.
—Claro que no. Yo no volveré a esperar.
—De verdad. Seré más puntual.
—Lo que a ti te pasa no es que llegues tarde a los sitios. Lo que ocurre es que todo te importa un bledo.
—No. Siempre tengo cosas que hacer. Me retraso porque entre una cosa y otra…
—Entre una cosa y otra, la última soy yo.
—Bueno. Y si tanto te molesta esperar, ¿por qué no te has ido?
Girando, encontró la respuesta.
Y lloró al fin.

Todo gira hasta que lo entiendes
Chris Isaak – Wicked Game

Deja un comentario