
Estaba tan cerca.
Tan cerca que me olvidé de tu mirada. Tan frágil que no sabía dónde derramar esa herida. De suspiros encontrados, de colores apagados por el titubeo.
Tan cerca que me olvidé de las palabras. Y callé. Prefiriendo acariciar tu sonrisa y dejar pasar las normas en las que habitan los secretos. Vaciando el misterio.
Tan cerca que no te vi partir. Y mi sonrisa se quedó pensando: ¿Por qué me dejaste huir si me estabas llamando? ¿Por qué no me di cuenta, si te tenía al lado?
Estabas tan cerca que me confundí al verte venir… y te estabas marchando.

Donde el ‘nosotros’ se convierte en horizonte.
The Antlers – Kettering

Deja un comentario