
Cuando nos enamoramos fue explosivo.
Tanto, que todavía encuentro fragmentos de ti y de mí en los confines del universo.
Fue inmenso.
Y efímero.
Y claro, comprendo que te marcharas lejos cuando terminó de arder.
El amor es eterno.
Pero, con el tiempo, se queda helado.
O se transforma en algo más tranquilo.
Más de andar por casa.
Y eso ocurrió.
Se enfrió de tanto amarnos.
Porque yo sé que me amaste.
Y sé que te dejé ir.
Antes de convertir lo nuestro en una vulgar explosión,
necesitada de olvido.

Quizá solo cambia de temperatura
Roberta Flack – Killing Me Softly With His Song

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