
— Ey, bro.
— ¿Qué pasa, Alan?
— Nada, ¿qué hacemos hoy?
— Yo qué sé. Vamos donde los bichos. Dicen que ahora se llena de chicas.
— ¿En serio? Pues vamos.
Una bruma espesa daba la bienvenida al pueblo. Las farolas amarillas parpadeaban como si estuvieran cansadas. El viento cruzaba la calle confirmando lo inevitable.
— Aquí no hay nadie, bro.
— Confía.
— Esto está rarísimo, ¿no?
— Un poco… Oye, por esa calle no. Ven por aquí.
Se metieron por un callejón. Los contenedores vibraban con el viento como si respiraran. Una señora encapuchada avanzaba despacio hacia ellos.
— Esto da mal rollo.
— Tira, tira. Antes de que aparezca la random.
Entraron en un pasillo estrecho. La oscuridad parecía sólida. Al fondo, dos pequeñas luces rojas.
— Yo por ahí no paso.
— Que no, giramos a la derecha y listo.
Al doblar la esquina, una puerta negra, desgastada, parecía latir.
— No me mola nada.
— ¿Te mueves o te adopta el colega?
Algo cruzó por detrás. Una versión siniestra de Eli, la elefanta de Pocoyó, pero con cero ganas de jugar.
Al abrir la puerta, la luz cambió.
— ¡WTF!
— Te lo dije. Y espérate.
Luces de colores. Música con ritmo de videojuego.
— Bro… esto está petadísimo.
— Literal.
— Vamos a hablar con ellas.
— ¿Y qué soltamos?
— Yo qué sé. Improvisa.
Respiró hondo. Se plantó delante de una chica.
— Hola… buen ambiente, ¿no?
Ella sonrió sin pestañear.
— Hola, guapo. ¿Quieres ver cómo jugamos mis amigas y yo esta noche? Entra en www.paraisocaliente404.com y disfruta… La contraseña es 12345, no se lo digas a nadie.
Minutos después volvió con su amigo.
— ¿Qué ha pasado? ¿Te han ignorado?
— Qué va.
— ¿Entonces?
— Son bots.
Kim Dracula – Say Please!
2 responses to “Bro, ¿qué hacemos hoy?”
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Me gustan tus historias, me sacan de mi burbuja y aprendo, o creo aprender. Llevo un rato dando vueltas a «¿Te mueves o te adopta el colega? ‘
Felices sueños diurnos-
Esto es fruto de un arduo trabajo de visitar los campos de extraescolares que hay por la zona cercana donde vivo. Lo mejor esta en el trayecto y en la jerga que escucho por el camino.
Poesía a parte, el lenguaje es maravilloso. Podemos tener mil formas de decir lo mismo. Evoluciona según el sitio, la edad, el placer de leer o escuchar… Pero hay un caso que me fascina de sobremanera. Me encanta el argot juvenil, el que yo tengo y ya he olvidado o el de nuestros hijos. Que aunque no son tan distintos, tienen otra forma de ordenar las palabras.
«Te mueves o te adopta el colega», en mi jerga hubiera sido: «O espabilas o te mastica el de atrás»
Gratos sueños Karen.
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