
No, ya no la quito en cuanto suena. No la evito. La escucho entera. Pero sigue hablándome de ti. De ti, de mí, de lo que fuimos y ya no. Me duele a primavera que en otoño seca sus flores al viento. A lo que dejó de ser. A lo que debía haber sido y se rompió en fragmentos.
Ha pasado mucho tiempo. El sol volvió a calentar mis huesos. Las caricias que quedaron ya no viven en tus labios. Y me dé igual. Ya no duele… si no lo busco. Pero esta rima fácil, que no fue tuya ni mía, sigue recordándonos. A ti y a mí, fundidos.
Sí, ya no te conozco. Tu forma de latir ya no es mi ritmo. No te paseas por mi mente cuando duermo ni golpea mi pecho cuando de pronto te veo. Tal vez esta canción, la que me atormenta tanto, no hable de ti, sino de mí.
José Gonzalez – Slow Moves

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