
Me gusta cómo me dicen tus textos que sientes.
Aunque, en realidad, no lo sé.
Es normal.
Eso nos pasa a quienes nos da por escribir.
Mentimos mucho.
Lo hacemos para regalarles historias a nuestros lectores.
O para no enseñar las decisiones que nunca tomamos.
O porque queremos vivir mil vidas y una sola no nos alcanza.
En fin…
Me gusta cómo sientes.
Y también cómo dejas de sentir.

Quizá escribir sea la forma más elegante de mentir.
Jorge Drexler – La trama y el desenlace

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