
La sacudida fue tan brutal que casi pierde el conocimiento.
El asiento flotaba.
Los restos de fuselaje flotaban
Miles de minúsculas piezas se elevaban a su alrededor.
De pronto, la gravedad le agarró.
El viento le golpeó.
La nube lo tragó.
La inmensidad parecía pequeña.
Y comenzó a crecer.
Bajo sus pies.
Girando.
Girando con el.
Un trozo de ala.
Lo agarro.
Se aferró a él.
Miró el suelo un segundo.
Se puso de rodilla.
Apoyó su mano abierta.
Pulso el pie derecho.
Y se puso de pié.
Gritó.
Con fuerza.
La velocidad.
La velocidad fue su amiga.
Giró suave.
Se agacho,
Penetró la nube.
La acarició.
Dejó su estela al pasar.
Miró abajo.
Estaba cerca.
Muy cerca.
Apretó los ojos.
Fuerte.
Muy fuerte.
Jaló de la anilla.
Y…
En un fuerte tirón,
Empezó a flotar.
La emisora se conectó y empezo a escuchar.
– Aquí control, ¿Ivan? Ivan, ¿Estás bien?
– Control. Aqui Ivan. Me alegro de poder escucharos.
– Ivan.
– Si, Boris, Estoy aquí.
– Dime que no te has cargado el avión simplemente para surfear con un ala.

La gravedad nunca discute
Joe Satriani – Surfing With the Alien

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