La primera es gratis

Published by

on

Me quería dormir.
La brillante luz de la tienda se empeñaba en lo contrario, pero yo no podía evitar el sopor después de una hora eligiendo ropa.

—Mira, qué top más cuqui. Hala, y ese… Me los voy a probar.
—Llevas once prendas. ¿Te dejarán probarte tanto?
—Que sí, que sí. Vamos.

Y yo, como buen perrito faldero, la seguí sin chistar.

—Lo siento, señor. No puede pasar.
—Pero si es mi novia la que se va a probar…
—Sí, puede esperar aquí. Ella sale si quiere para que la vea. ¿Le sirvo una copa?
—¿Eso es nuevo? ¿De verdad podemos beber aquí?
—Claro. La primera es gratis.
—Vale. Una fresquita. Es buena idea.

Me gustó el ambiente. Menos ajetreo, música alta y la sonrisa de la dependienta. O camarera. Bueno, daba igual. Estaba muy cómodo, de no ser por la mirada del compañero de barra.

—Nuevo aquí, ¿verdad?
—Nuevo en probar el servicio del bar. Me parece genial.
—Yo vengo aquí casi todos los días. Mi mujer se prueba toda la ropa del mundo y yo me pongo fino.

Quise darle un poco de aire al borracho, pero mi chica no terminaba y él comenzó a contarme la vida.

—¿Otra cerveza? —me ofreció el vecino de asiento.
—Pues bueno. Supongo que me dará tiempo.
—Otra ronda, señorita —pidió, mirándole el trasero a la camarera. Aprovechó para contarme lo bien que se le daban las mujeres y lo poco que le gustaban las compras. Qué contradicción.

Tras casi una hora de pruebas y cinco cervezas después, salió disgustada.

—No me gusta nada.
—Bueno, ¿podemos probar en otra tienda?
—Mmm… no, miraré algo más aquí.
—Bueno, vamos.
—Anda, ahora que iba a pedir otra ronda… —dijo mi compañero de copas—. Quédate un rato más.
—Eso, quédate. Total, sola voy más rápido.

Para mi sorpresa, mi chica estaba de acuerdo con el borracho. Aquello empezaba a parecer un complot.

Con unas diez cervezas y dos gin tonics encima, ya no escuchaba bien la verborrea imparable del amigo improvisado. Lo que sí notaba era su aliento rancio a vino peleón. Pero por fin, el amor de mi vida vino a rescatarme.

La cuenta fue severa. Dos pantalones cortos, unas camisetas, un jersey a rayas… y todo lo que habíamos bebido. Curiosamente, mi amigo desapareció tras la última copa.

Entre eses volvimos a casa con la cartera vacía y un dolor de cabeza considerable.

—Menos mal que ya volvemos a casa. Estoy súper cansado.
—Pues recupérate. Que mañana volvemos. Tendré que devolver la mitad.
—Si lo vas a devolver, ¿para qué lo compras?
—Para probarlo en casa con mi ropa. No te quejes… que quizá mañana encontramos de nuevo a tu amigo.

Entré por ropa y salí con resaca.

Webal – Dopamine


Descubre más desde El descanso del Onironauta

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.


, ,

6 respuestas a «La primera es gratis»

  1. Avatar de CatBallou

    A mí hágame sitio en la barra, por favor.

    1. Avatar de DeOniros

      ¡Por supuesto! La primera ronda la pago yo. ¡Hips!
      Salud

  2. Avatar de BDEB

    Digo yo que esa sería una muy buena idea, aunque si te soy sincera, prefiero ir yo sola de compras.
    Me he reído un rato, muy bueno Oniro.
    Por cierto ¿cómo están las lluvias? He visto que están haciendo estragos por allí

    1. Avatar de DeOniros

      Por experiencia, poner una barra en una tienda de ropa, no es buena idea. Sobre todo en rebajas. Seguro que esto no se ha hecho ya por cuestión de permisos.

      Aquí llueve poquito. En el norte está azotando con fuerzas la ira de Tláloc. Aunque otras veces lo he visto más feo.

      Recemos al Dios del buen tiempo que ya ese no ser como se llama.

      1. Avatar de BDEB

        Bueno, el dios del buen tiempo yo tampoco sé cuál es,lo que sí he escuchado es lo de llevar huevos a Santa Clara para que no llueva el día de la boda, no sé si servirá…

        1. Avatar de DeOniros

          Puede. Aunque a mí me gusta la lluvia, le llevamos uno solo. Así no nos inunda.

Deja un comentario


Descubre más desde El descanso del Onironauta

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo