
Al desacelerar se hizo de noche.
Oscura.
Estrellada.
En el horizonte del infinito caía una lágrima blanca. Una gota de luz atravesando el firmamento, borrando cualquier resto de color.
Cuando descendía, la oscuridad desaparecía.
No podía apartar la vista de la pantalla de seguridad.
— La llamamos La Lágrima de Dios. ¿Sorprendente, verdad?
— A sus órdenes, mi capitán. Cuanto más la miro menos comprendo.
— Es una fuga de energía de origen desconocido. Se filtra de la nada y atraviesa la materia sin alterarla. No podemos medirla. La última teoría habla de una alucinación colectiva.
— ¿Colectiva?
— Provocada por algo que no está aquí. O no exactamente aquí.
— Si no podemos comprenderla ni usarla… ¿por qué la Confederación mantiene esta misión?
— Porque creen que es intencionada.
— ¿Han descubierto algo?
— Después de años analizando el patrón del goteo cósmico, han logrado aislar una frase.
— ¿Cuál, mi capitán?
El capitán amplió la imagen. La lágrima volvió a caer.
— “Parcela en venta”.
The Chemical Brothers – Go

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