
Ausencia de mi voz, en bruma se ofusca el verso. Odio saberme sin tiempo que perder cuando camino espeso y tu melodía se hace triste, y mi sonreír tuerce raro, mi meditar marchito. Granos de arena que caen en trazos de grafito arañados, en un libro viejo, acumulando pensamientos ridículos, engalanado de estigmas y evaporándose luego. Quedándome en el prefacio, sostenido en Fa menor como el acorde herido de una canción.
Maria Arnal i Marcel Bagés – Milagro
Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.