
La nomenclatura del ácido hialurónico se le antojaba poesía. Glucosaminoglucano de magia acariciando sus mejillas. Eran parte de su empoderamiento. Aquel que difundía en redes a golpe de imagen, con una marca ceñida en su cuerpo.
La mujer de hoy debía ser así, como ella era. Libre, soñadora, coqueta. Como las novelas de antaño, con grandes viajes y aventuras. Pero también debía estar a la altura, marcar el ritmo, permanecer cronológicamente conectada. Por eso su vida era publicada.
Estaba expuesta. Tenía su hard launch siempre en tendencia. Reinaba fluida en su mainstream infinito. Tenía cloud y creaba comunidad. Daba igual cuál. Estaba en la rosa, estaba en la azul, también en la del pajarito marcado.
En todas rompió el algoritmo.
Pero, al apagar la cámara, una lágrima resbalaba por su rostro.

Al apagar la cámara, nadie le veía
Aisagasu Eye Shadow – ex;curse velvet

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