
Fue humo y se posó a su lado.
Despacio.
Él, frente al horizonte, esperaba que el sol se ocultase.
La miró y le dijo:
—Te estaba esperando.
El sol comenzaba a cruzar la línea que dejaba el mar.
—¿Quieres quedarte a que termine? —propuso ella.
Él esperó que las sombras penetrasen en su cuerpo.
—Estaría bien.
El cielo se tiñó de rojo.
Le cogió de la mano.
El rojo pasó a violeta.
—¿Vamos?
El violeta se volvió negro.

Te estaba esperando
The Doors – The End

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