
Aquella noche temía el resplandor azul. El que se acercaba con el estruendo. Detrás de las gotas de lluvia que golpeaban el techo. Mi casa volvía a sentirse solitaria y fría.
Otra vez.
La tormenta me hizo recordar mi infancia.
Aquella tarde gris mirando relámpagos en el horizonte.
Sin saber bien qué había pasado.
No tenía más de once años cuando el sonido del trueno se lo llevó.
Luego llegaron las luces azules.
Llenas de urgencia.
Girando.
La tormenta llegó tarde.
Con mi soledad.
Desde ese momento temo al sonido del trueno.

El trueno llegó muchos años después
Apocalyptica & Nina Hagen – Seemann

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