
De las promesas que me quedaron por cumplir que, amontonadas en el umbral de los meses pares, me concedían licencia de esperanzas, descarté las menos coloridas para que cupiesen en unas manos llenas de uvas verde esperanza.
El repiqueteo de las campanas me avisó de que quedaba un momento, un agonizante año que daba luz una prórroga en el tiempo me animó con el último párrafo.
Y por fin tañeron los misterios, en forma de campanada, como cada cambio de ciclo.
Una.
Prometo detener el tiempo, avanzarlo, resumirlo en verso.
Dos.
Mi corazón latirá lento, saboreando cada momento.
Tres.
Caricias y besos, cuando sean precisos. Aunque no tenga aliento.
Cuatro.
Ofreceré mi voz al viento. Que camine lejos. Muy lejos.
Cinco.
Que la dicha sea mi abismo y quedarme atrapado al caerme dentro.
Seis.
Prometo estar cerca, en mi lejano universo.
Siete.
Limpiar mi mente de malos recuerdos, dejarlos bien guardados.
Ocho.
Dedicar más tiempo al presente y un segundo al pasado.
Nueve.
Comprender que el futuro está hecho para ser imaginado.
Diez.
No perder el tiempo, y si lo pierdo buscarlo.
Once.
Recrearme en el sol, la luna, el infinito.
Doce.
Compartir y agradecer a todos en este año nuevo.
Gracias por empezar este año soñando conmigo.
Foo Fighters – Next Year
Deja un comentario