
¿Qué más te doy si no me queda nada?
¿Qué más me da, si ya lo tengo todo?
Si ya no hay retazos de mi ayer,
risas a falta de llantos de soledad.
Luces de neón de sílfides enjauladas,
de interminables curvas de anestesia,
de pasiones escondidas,
de besos en las esquinas,
con el fantasma de tu rostro frente a nuestros cuerpos desnudos, mirando atento, esperando, analizando, juzgando.
Hasta que un día cerré los ojos,
y se fue.
Replica a El Onironauta Cancelar la respuesta