C’est la vie

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Sonaban los últimos acordes cuando lo intenté.

Tímidamente.

Sin esperar acertar.

Ella se echó un poco hacia atrás.

Sonreí.

Me abrazó.

Me susurró al oído:

—Lástima, mon amour… Je ne suis pas disponible.

Seguimos bailando, aunque la canción ya había terminado.

—Ahora eres tú la que tiene novio.

—C’est notre chagrin. La última vez eras tú.

Le acaricié la mejilla con suavidad.

—¿Cómo nos vamos a seguir amando si siempre llegamos tarde?

Las luces comenzaron a encenderse cuando se separó de mí.

—C’est la vie.

Lo dijo sin soltarme la mano.

Yo ya me estaba marchando.

Ella seguía sujetándome.

La miré.

Me miró.

Prendió el aire que nos separaba.

Tiró de mí.

Fuerte.

Y me besó.

—C’est la vie.

Siempre llegamos tarde

Anemone – Brian Jonestown Massacre


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2 respuestas a «C’est la vie»

  1. Avatar de beauseant

    Incluso dos radios emitiendo en frecuencias diferentes, pueden llegar a coincidir en algún momento…

    1. Avatar de DeOniros

      Siempre. Nos pasa constantemente. Discordamos, nos reflejamos, saturamos, pero muchas veces sonamos en sintonía. Y si perdemos señal… Pues cambiamos de dial.
      A mí me ocurrió que la señal era muy lejana y se me acoplaba algunas veces, en verano. Me contaba noticias solapando idiomas que apenas dominaba. Y llegó el momento en el que la longitud de su onda se disipó. Creo que ahora emite en onda corta, o tal vez en diferido. Pero el brillo de su presencia se refleja siempre en Las Perseidas.
      Emmm. Estamos hablando de lo mismo. ¿No?

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