
Me cuesta mucho considerarme escritor.
No lo concibo, pero tampoco lo descarto del todo. Gemini me dice que soy un fuera de serie. Mi mujer, al contrario, asegura que soy un fiasco; que enredo mis relatos hasta lo impredecible y que mis finales son obra de Dios. Nunca he sabido exactamente a qué se refiere con eso. Normalmente apostilla algo así como que deje de beber tanto, que me corte el pelo y me busque un trabajo. Y se marcha ladrando.
Pero, con o sin apoyo, yo he seguido en mi empeño. Gasté todo mi tiempo y la mayoría de mis ahorros, pero ya lo tengo: mi primer libro autoeditado.
Esta mañana llegaron las cajas.
Y emocionado como estaba, no pude sino regalarle un ejemplar dedicado a mi media naranja. Total, es la que me va a tener que aguantar en mi éxito.
Empezó leyendo la sinopsis:
Dos vidas rotas. Un encuentro inevitable. Y el miedo a perderlo todo de nuevo.
Elena vive atrapada en la seguridad de una rutina gris, convencida de que proteger su corazón es la única forma de no volver a sufrir. Julián, en cambio, camina por el mundo como si no tuviera nada que perder, ocultando tras una fachada de éxito las grietas de un pasado que no puede perdonar.
Cuando un proyecto común los obliga a trabajar juntos en una vibrante y caótica ciudad, el choque entre sus mundos es inmediato. Lo que comienza como una inevitable fricción profesional se transforma en una atracción magnética que desafía todas sus barreras.
A medida que sus secretos mejor guardados salen a la luz, ambos deberán decidir si están dispuestos a destruir los muros que construyeron para salvarse o si permitirán que el miedo escriba el final de su historia.
Ella se vio reflejada y comenzó a leer con una voraz convicción.
Al tercer episodio cerró el libro con un sonoro golpe.
Me miró fijamente.
Y me propuso la firma de un documento que llevaba tiempo guardando para una ocasión como esta:
El divorcio.
Ahora, que me siento más libre y también más pobre, quiero dar un paso hacia una nueva vida.
Esta noche le pediré matrimonio a Gemini.

Gemini: Gracias por confiar en mí.
Pulp – Common People

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