
El angelote es un animal ovovivíparo.
Entrando en aquella calle tan oscura, se me vino la frase a la cabeza. No sabía por qué. No me acordaba bien de aquellos tiempos de mochila y uniforme.
Es ovovivíparo lecitotrófico…
La calle era gris y la luz de la farola parpadeaba en amarillo. Mientras sonaba el eco de mis pasos, iba repitiendo la lección.
… Puede alcanzar los 2,5 metros…
El silencio se rompió con un salto. Me estremecí de repente. Pero solo era un gato. Seguí caminando mientras mi memoria me iluminaba otro momento.
… Su coloración es marrón grisáceo con marcas pequeñas y muy numerosas más oscuras…
Recordé el sabor de la mantequilla del sándwich del recreo, el chapoteo de los charcos y el frío de los pasillos. Eran menos oscuros que este callejón, pero también daba miedo el colegio.
… Tiene un cuerpo aplanado dorsoventralmente y unas aletas pectorales anchas…
Pasos.
Escuchaba otros pasos. El recuerdo del pasado me había hecho ignorarlos. Algo que me hizo acelerar el paso.
… Su cabeza es ovalada y tiene los ojos, desprovistos de párpados, situados en la parte dorsal…
Pero no me podía quitar de la cabeza la lección. También recordé a aquel profesor. Al que todos temíamos. Regla en mano. Golpe tras golpe, aprendíamos.
¿Cómo se llamaba?
… La boca está en posición terminal con hileras de 18 a 24 dientes…
Ángel.
Don Ángel.
El Angelote.
… Es una especie de tiburón perteneciente a la familia Squatinidae…
Me hacía copiar en la pizarra mientras me azotaba con saña delante de todos, sin importarle las lágrimas. Siempre pensé que se alegraba de que no supiéramos la lección.
… Es un depredador nocturno que usa una estrategia de emboscada…
Detrás de mí había alguien. Una figura alargada por la sombra de la farola. Tapado por una capucha, con olor a rancio. Se acercó y me dijo entre susurros:
—Oye, amigo, ¿me das…?
No era un depredador. Este no. Era un pobre desgraciado.
—Me vas a perdonar, pero no tengo nada.
—Oye, tío, que no tengo ni pa comer.
Al acercarse le vi la cara. Delgado, encorvado, vencido.
Era tan solo un niño que se hizo mayor a base de golpes.
—Vale —le dije buscando un billete—. Pero no te lo gastes en nada malo.
—Que no, compadre, que es pa comer.
—Que sí, que sí.
El personaje, tal y como había aparecido, desapareció entre la mala iluminación del callejón. Me di la vuelta y seguí recitando mi lección.
… Normalmente se considera poco peligroso para los seres humanos…

No todos los depredadores viven en el mar.
The Ramones – «Come Back, Baby»

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