Parque, 17:40

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Le llamaban monstruo, pero no era más que la sombra de lo que había sido.
Paseaba por las tardes, cabizbajo, por la zona del parque, buscando un misterio sin llegar a hallarlo.

Nadie se le acercaba.
No querían estar cerca.
Evitaban su mirada, no caminaban tras sus pasos, no querían sentir sus suspiros de cansancio.

Quedaban muy atrás aquellos tiempos.
Tan lejos que se volvieron fábula, leyenda, mito.
Se corrompieron en periódicos amarillentos.
Se enterraron en fosas comunes, bajo causas ajenas y recuerdos oxidados.

Como esos otros recuerdos lejanos
que empañaban su mente
de bruma
y de miedo.

Hildur Guðnadóttir – Fólk fær andlit

Algunas ciudades no expulsan a sus monstruos.
Solo los dejan envejecer.


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