Diario de un soñador lúcido Carta 21: Sobre una mirada verde

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Mujer de espaldas con un vestido ceñido verde esmeralda entrando en el hueco luminoso de un árbol, como si cruzara un portal de sueños. La jungla que la rodea brilla con luces flotantes y hojas bioluminiscentes. En otra escena, dos personas se cobijan bajo una manta en un sofá antiguo, viendo un proyector que ilumina la piedra y el humo de la chimenea con tonos sepia. La atmósfera es íntima, nostálgica y onírica.

Querido diario:
Me encanta el momento de taparme con mi grueso edredón y dejarme llevar por el cansancio. Tras cepillarme los dientes y, en el espejo, ver este cuerpo que tan poco me gusta, me dejo arrastrar por el sueño. Sé que allí seré distinta. Seré Desyria, la guerrera del vestido verde. Ceñida con daga corta y agilidad felina. Aquí no soy lo que soy, sino quien quiero ser.

Abandono el mundo de los despiertos y caigo en mi casa-árbol, en mitad de la jungla hecha del material secreto que rige la fantasía. Bajo a tierra firme lanzándome en una liana y empiezo a elegir. En el hueco del tronco de cada árbol hay un portal: me transporta al subconsciente aletargado de otras personas. Hoy visitaré a un amigo y probaré el efecto de mi verde mirada sobre su piel.

La puerta se abre de par en par. Soy bienvenida, y su sueño lo sabe. Su casa es distinta a la mía —todos los navegantes en el mar de Morfeo fabricamos una—. He visto mansiones victorianas, rascacielos neoyorquinos, hasta madrigueras bajo tierra. La suya es una posada medieval montada sobre una cima.

Él me espera. Su lugar le ha avisado de mi presencia. Le sonrío con picardía. Él simula pudor y me mira con disimulado deseo. Los rayos de un sol distante nos alumbran entre las nubes. Él prefiere sombras y frío; mi acuarela es de colores cálidos. Pero me gusta el paisaje que ha dibujado para habitar, y la caricia de su viento sobre mi cara.

—¿Qué aventuras me propones hoy? —me dijo, devolviéndome la sonrisa.
—No sé, algo de calma. Ya son muchos días persiguiendo sombras. ¿Nos quedamos viendo algo al fuego de la chimenea?
—¿Aquí también se puede pasar un domingo de manta y películas?
—Aquí puedes hacer lo que quieras, ya lo sabes.
—¿Qué quieres ver?
—Un recuerdo.

El salón era enorme, con paredes de piedra antigua y columnas de madera. No hacía calor, pero el aroma de las brasas inundaba la estancia. Se hizo la oscuridad en la sala. Un proyector antiguo empezó a mostrar imágenes en color sepia: una caída en bicicleta, las risas de estudiante en un instituto de pueblo, el mar Mediterráneo con su olor a sal y su calma templada.

—No sabía que podía rescatar recuerdos tan vívidos.
—Es un truco. Tu subconsciente está muy presente en este sitio, y se le pueden pedir cosas.
—Me encanta. A ver si consigo algo más actual.

Aparecieron unas imágenes en la calle, de noche. Vestía un traje negro y había fuegos artificiales. Felicitaba a los demás con efusiva alegría. Era fin de año, pero no supe de cuál. Qué guapo estaba, con esa sonrisa perenne.

—Eres igual que en tus recuerdos —le dije, sin apartar la vista de la proyección.
—¿Por qué no lo voy a ser? El próximo domingo de descanso te toca a ti: sesión de cine de recuerdos en tu casa-árbol.
—Es que… yo… bueno… la mayoría de nosotros somos distintos en el sueño.
—¿Entonces no eres como te veo ahora?
—No.

Se quedó pensativo un instante.
—Vale… a mí me gusta mucho tu interior. Pero alguna vez tendré que verte a ti.

Glass Animals – Dreamland

A veces los sueños no son refugios, sino espejos.
Ella, Desyria, lo sabe bien: cada recuerdo que rescata brilla un instante… antes de desvanecerse.
Pero mientras exista alguien que la sueñe, seguirá volviendo.
Verde, invencible y efímera.
¿Y tú? ¿Qué harías si pudieras cambiar en sueños?

Todas las estrellas unidas en una figura:

Diario de sueños


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9 responses to “Diario de un soñador lúcido Carta 21: Sobre una mirada verde”

  1. Avatar de Paola 🍀

    Creo algunas veces que, estoy lejos de tener sueños lúcidos… Y, a veces, un poco cerca.
    Pero si me pudiera cambiar de forma, de pronto cambiaría mi aspecto humano, a un aspecto animal o vegetal.
    Y claro que, sí me gustaría seguir teniendo mi forma de pensar… Es que eso también cambia a veces en sueños, uno termina haciendo cosas en sueños, que no se entienden nada después.

    1. Avatar de El Onironauta

      Si dejas que te domine el sueño, tú personalidad será parte del decorado. Si tomas tú las riendas, hasta el paisaje será el lienzo de tu pincel. Aunque… Las dos cosas tienen su encanto. Vivir tus sueños o dejarse llevar.
      Yo quise ser gato, halcón, tortuga de mar… Pero ser orquídea en busca del sol me ha resultado original.
      Magnos sueños.

      1. Avatar de Paola 🍀

        Debe ser como sentirse el director y protagonista de una película de fantasía. :)
        Bueno, de ese tipo de experiencias, solo las podría imaginar cuando sueño despierta, ahí, en ese instante puedo ser de todo. Por eso pienso como si fuera algún animal o planta, pero conscientemente y despierta.
        En un sueño, siempre es un mundo mágico, loco y diferente, sin control… De eso, lo que me gusta es que, cuando recuerdo bien el sueño, intento interpretarlo de alguna manera, o dibujando, o escribiendo, o pensando durante el día que cosas puedo comparar en mi día, con estas situaciones oníricas extrañas.

        1. Avatar de El Onironauta

          El manual del perfecto soñador lúcido empieza así, anotando, dibujando, recordando sueños. Algo me dice que el duermevela te contará su secreto. Aunque no te preocupes, las tierras de Morfeo nunca se dejan domar del todo.

          1. Avatar de Paola 🍀

            Bueno, más que dibujar, lo que hago a veces es pintar, y escribir si es mi ejercicio más rutinario con los sueños.
            He entendido un montón de cosas mientras los escribo. Y en eso sigo, porque -como te decía- me encanta encontrar estas coincidencias en la vida con los sueños.
            Me gusta mucho el personaje de duermevela, me declaro su seguidora. Espero que, pronto me visite y pueda tener estos sueños lúcidos fantásticos.
            Gratos sueños.

  2. Avatar de BDEB

    Quizás una guerrera, con un traje azul, capaz de enfrentarse a los miedos, firme de cara a los que no importan, y solo mostrar mi interior a los que si lo hacen.
    Mi casita sería una pequeña cabaña junto al mar, donde ver el amanecer a diario en el horizonte y a mis espaldas montañas donde se escondiera el sol al atardecer.
    Puestos a soñar…

    1. Avatar de El Onironauta

      Si eres guerrera yo me haré druida. Necesitamos un elfo para buscar aventuras por los reinos de Morfeo. De pronto me ha parecido a los juegos de rol que practicaba cuando tenía la mente más clara y más tiempo para gastar.
      El paisaje de tu zona del sueño me ha gustado. Eres candidata para el grupo de nuestro diario.
      Gratos sueños.

  3. Avatar de Esther

    ¡Qué interesante! Me gusta ser como soy, y en los sueños sería yo soñando que sueño y al despertar me gustaría encontrarme con aquella famosa rosa de Coleridge entre las manos ;))) Dulces sueños y ¡no se olvide de la flor al despertar!

    1. Avatar de El Onironauta

      Me gusta la idea de que lo que soñamos se desvanece, y volver a ser el de siempre tras la rabia del despertador.
      Aunque, si el aroma de la rosa queda impregnado en mi almohada, quizá no despierte del todo.
      Algo de su perfume seguirá soñando por mí.
      Gratos sueños.

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