
Cerrado por vacaciones

No sabía que se podía sudar tanto.
Sin hacer nada, digo.
Ni siquiera veo el sol.
Solo una mancha amarilla en el confín del cielo.
Como un enorme asador de pollos.
Eso es.
Alimento.
Lo que veo es una sopa cósmica.
Somos el caldo de los dioses.
La vasija milenaria convertida en alimento del creador, que llevamos siglos sazonando con nuestros cuerpos.
Condimentos místicos desde la terraza de un bar en verano.
La ración humana del todopoderoso en el chiringuito del universo.
Y, aun siendo alimento,
escribo.

Volveré cuando baje la temperatura del universo.

Deja un comentario