Etiqueta: historias cortas

  • La carta

    La carta

    (Esta historia empieza aquí)

    En eterna espera de lanzamiento de la nave. Adam exorcizaba el terror de la incertidumbre entre las líneas de dolor de una carta de despedida.

    From: <ANewman@ code#485147KddR#sa.gob.uk >
    To: <ESanchez@ code#6852147Xz#r3z.gob.es >

    Querida Eva,

    No hace más que un momento que me marche de tu lado y ya te extraño, como extraño se me hace el camino de vuelta sin ti.

    Mi lamento crece como crece el espacio entre los dos, pero sé que ahora llevo algo de ti en mí. Que crecerá aún en la distancia convirtiéndose por el instante que dure, en eterna.

    En mí nace la esperanza, de que la distancia es temporal. Sé que solo hace falta un salto entre tu mundo y el mío y que en breve se cruzaran de nuevo nuestras miradas. Entre tanto miraremos a la vez la misma estrella en un cielo diferente.

    Pensé que algo así nunca me iba a pasar, pero ya ves, al rozar tu piel murió el frío y decidiste hacer de mi pensamiento tu morada. No me queda otra que visitarte cada mañana y revolotear contigo hasta que ese beso me diga que descanse, hasta mañana.

    Te Quiere.

    Adam

    PD. Los momentos en los que tu luz se derramaba salvaje sobre mi espalda no solo cicatrizan bien, además quedaron tatuados en mi memoria con el profundo fuego del deseo, no dudaré en recrearme en ellos a la espera de volver.


    El ruido del despegue anunció el corte de toda comunicación no prescindible. Apresurado envió la carta antes de que no fuera posible. Quizás estas sean las últimas palabras que podía enviarle. O puede que no…

    Scorpions – When the Smoke is Going Down
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  • ¿Qué hacía papá?

    ¿Qué hacía papá?

    Sugerencia de escritura del día
    ¿A qué se dedicaban tus padres a tu edad?

    – Seguro que navegaba valiente por el Mar de los Sargazos. Capitaneando audaz una gloriosa fragata, manteniendo henchidos los trapos a los cuatro vientos. Era así, ¿verdad? 

    – No le gustaba mucho el mar. 

    – Era un intrépido buscador de tesoros, aventurado en tupidas selvas, repleta de feroces alimañas que le acechaban día y noche y él con bravura y tesón…

    – Era más bien un hombre de ciencias. 

    – ¡Ah! Estudioso erudito de la anatomía humana, en busca del noble elixir con el que exterminar horripilantes padecimientos a las personas que… 

    – ¡Ya hemos hablado de esto! 

    – ¡Pero yo lo quiero saber! ¡Me carcome las neuronas! ¡Necesito conocer a qué diantres dedicaba su tiempo mi padre a mi edad! 

    – Tu padre, a tu edad, te estaba programando, en Python, te lo he dicho mil veces, Parafraseador con Inteligencia Artificial.

    Aurora – Runaway
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  • Maldita ley de Newton

    Maldita ley de Newton

    Sugerencia de escritura del día
    Si pudieras cambiar una ley, cuál sería y por qué.

    Tanto tiempo, tanto esfuerzo. Fórmulas inexactas, negación del todo. Todo está representado en una ecuación, incorrecta otra vez. ¡Maldición! ¡Otra vez G! ¡Otra vez G! En mis paredes bailan números y letras en un desafío circense. Hasta mis cansados brazos caen a los pies de esa maldita ley de Newton.

    Desvanezco, Morfeo aúlla mi nombre y en sus manos caigo sin remedio. Mis párpados, en irreverente gesto, impiden el esfuerzo de mi negación. Mi pizarra se convierte en viento, desparrama mis trazos rasgados por un estrellado firmamento. Y entonces lo veo. Constelaciones en constante desplazamiento forman patrones que ahora entiendo. 

    Como un gran lamento bosteza mi despertar. Mi mente ríe alegre mientras le dura el recuerdo, Para engañar a Isaac solo se necesita una escalera hacia el cielo.

    Lagartija Nick – Mar de la Tranquilidad
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  • Triste casa

    Triste casa

    Sugerencia de escritura del día
    Escribe sobre la casa de tus sueños.

    —Buenas noches, ¿me sirve un café?

    —¿Café? No me queda. Estoy esperando al proveedor… tuvieron un percance por el camino. Pero puedo ofrecerle un té chai excelente.

    —Ah, vale. Póngame uno.

    —Aromático y humeante. Aquí tiene.

    —Qué curioso… estaba soñando con una casa, y de pronto aparecí aquí.

    —Es normal, señora. ¿Cómo era esa casa?

    —No soy muy buena narradora, pero lo intentaré…

    Por fuera era oscura, con paredes agrietadas y cansadas. El tiempo la había entristecido, y ahora suspiraba con la puerta abierta. Tejas desordenadas, descoloridas, como rendidas, cubrían dos pisos de ventanas turbias y abatidas.

    —¿Entró?

    —Por supuesto.

    La expresión somnolienta de la casa era una invitación. Una llamada de auxilio. Entré dispuesta a descubrir su enfermedad y liberarla.

    Dentro reinaba el caos: un germen despreciable había contaminado la estructura, deformando todo. La escalera se retorcía como la cola muerta de una lagartija gigante, atrapada en un juego cruel entre garras y colmillos.

    —¿Más té?

    —Sí, gracias.

    —Aquí tiene… y tarta de chocolate, cortesía de la casa.

    —Qué detalle.

    —Continúe, la escucho.

    Al final de la escalera esperaba algo. Tras la puerta donde se había instalado. Una criatura espantosa: más oscura que la oscuridad, una mancha de alquitrán viva, supurando veneno y corrompiendo la pared que la contenía.

    —¿Y se enfrentó a ella?

    —Fue muy sencillo. Siempre llevo un bote de matamoscas en el bolso. Lo rocié… y huyó despavorido por la ventana.

    —Vaya… tenemos una cazadora de sombras.

    —Suena bien. Pero si voy a quedarme tendré que venir más seguido. Necesito un hogar.

    —Y creo que hay una casa que le estará agradecida. Hable con ella.

    Mushroomhead – Carry On

    Las casas también sueñan.
    Y hay ruinas que solo piden que alguien las escuche.

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  • La noticia

    La noticia

    Sugerencia de escritura del día
    Te dan una noticia increíble. ¿Qué es lo primero que haces?

    – Creo que necesitas decírselo, Kendra — La voz de Vanir el erizo, su familiar, solo sonaba suave en su mente. De haber habido alguien, no percibiría que Vanir se comunicaba con ella. – Además, merece saberlo.

    – No me lo esperaba, Vanir, no sabía qué podía ocurrir, ahora no sé qué hacer.

    – Sí que lo sabes, ya lo has decidido. 

    Kendra quedó con la mirada ausente de los que tienen algo que confesar. Una noticia importante, puede que terrible, puede que maravillosa. Nada más el hecho de pensar en cómo decírselo le hizo recordar aquellas manos rozando su cuerpo, su voz, sus palabras. 

    – Qué distintos somos, y qué difícil se hace poder comunicarnos —dijo susurrando un pensamiento que se escapaba de su mente mientras encendía las velas. Canturreó desganada un corto y ensayado conjuro que rebotó en las paredes de la sala. Una breve espera que se hizo eterna y apareció con esa mirada de ángel. De ángel caído.

    Achan se acercó al círculo roto donde esperaba Kendra y con un ligero titubeo la abrazó fuerte. Ella le pasó la mano por la mejilla y le dijo:

    – Tengo algo importante que decirte —su amado demonio sonrió levemente.

    – Lo sé — Kendra se quedó mirando, intentando disimular su sorpresa —. Percibimos lo que ocurre mejor que los humanos, lo sabes. 

    La expresión de Kendra se tornó ligeramente enfadada.

    – Lo sé y me encanta. 

    – ¿Y qué vamos a hacer ahora?

    – Cuidar de nuestro hijo, juntos.

    La mirada de ambos se fundió en una sonrisa.

    Apocalyptica – Bittersweet
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  • Mi lugar

    Mi lugar

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Hay alguna actividad o afición que hayas dejado atrás o en la que hayas perdido el interés con el paso del tiempo?

    Mi lugar es mutable, de existencia superflua, de profundidad sombría. Tiene el brillo de aquel amor olvidado,que entre la nieve del desierto queda. La chispa de tu mirada perdida, que en tu mente la rutina no es excusa. Tiene sabor a mar, olor a lluvia, a tierra mojada, es suave como la seda, o áspero como dialecto felino.

    Es un lugar terco y volátil, que te apremia sin buscarlo a escondidas, de un estruendo se hace el silencio que se filtra suave en melodía, su cosecha mancha pentagramas si su recuerdo no se derrite al sol de la mañana. Donde se agrieta el espejo en el que Kora refleja su brillante cabello recién carmenado. 

    Es el tétrico lugar, donde figuras sombrías, raptan la inocencia sagrada, de Venus ultrajada por Eros, en una arrebatada pugna de caricias del acento. De recuerdos urgentes atados y de la voluntad deshecha en el viento. Deseo intacto de nube sublimada en hielo, o de hielo evaporado en nube.

    Ese rincón es donde anhelo mi morada, donde mis raíces arden en el empeño de agarrarse en su insustancial terreno, en la desidia de un rincón mundano, dejé el frívolo mundo cuerdo, para liberar el enredo me he aventurado de reino de la poesía al mundo de los sueños.

    Silvio Rodriguez – Del Sueño a la Poesía
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  • Dormir

    Dormir

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Necesitas un descanso? ¿De qué?

    Necesito dormir para estar despierto. Para exorcizar la dictadura de la arena, de la marea que revuelve el firmamento. Necesito quebrantar hormigón, huir del cemento y descalzo perseguir los pasos del viento, que será si dormir es estar despierto. Para llenar de signos y runas las huellas, y percibirlas en braille al cruzar tu camino. Necesito que el sueño me lleve contigo, de madrugada, exhaustos, del intenso latir en los hombros, de soportar el milagro vivo de un deseo. Tan solo dormir y que me lleve el sueño.

    Anthrax – Got the Time
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  • Nox Rapax

    Nox Rapax

    En el umbral del tiempo mi existencia persiste. El flujo temporal inunda de infinitos recuerdos que se asoman en mi mente como polillas en un candil. Aunque si he de elegir, mi instante perfecto es hoy. Ahora. Siervo de Artemisa, soy el deseo más perverso de la luna llena. Perfume de tu cuello que embriaga el aire mientras soy sombra. Latido constante, respiración frecuente, tenso es el momento de delirio inminente. Notas de fuga barroca se liberan del pentagrama, rumor de batalla si hay suerte, pero siempre con ventaja. Elegante danza de la guadaña que siembra la vida con la muerte. Sabor ocre que extingue el ruido, sacia mi instinto y mi alma que vuelve al olvido se duerme, pero no se aplaca. Dulce el sabor que queda en mi boca.

    Korn – Children of the Korn
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  • Hace tiempo

    Hace tiempo

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Cómo influyen en tu perspectiva de la vida los acontecimientos importantes o el paso del tiempo?

    Me había entregado a ello, en cuerpo y alma. Este era el instante en el que el paso del tiempo dejaría de tener el mismo significado. O tal vez no. Pero como se dijo una vez; Audaces fortuna adiuvat. 

    – Parámetros cargados, procesando ignición.

    La máquina estaba preparada para el salto. Una lluvia de luciérnagas blancas empezó a arremolinarse junto a mí. Era necesaria una precisión milimétrica para lo que tenía en mente, estaba programado. Una oración, más no podía hacer. 

    Mi susurrada plegaria se convirtió en grito en el momento en el que el tiempo se quebró, como una copa de vino arrojada al suelo, llenando de un aura espesa, que impregnaba el espacio que transcurría alrededor.

    Como un antiguo vinilo de Black Sabbath, que pinchado a contra dirección emitía un extraño mensaje, las agujas de mi reloj empezaron a marcar de derecha a izquierda. 

    Todo ocurrió rápido, sentí mi cuerpo estallar en mil pedazos, un segundo… 

    … Y ya estaba allí, con ella. Cruzando la calle. Con el sonido de espanto que tenían las ruedas cuando debían haber frenado antes. La agarré con fuerza y hubo otro salto entre el claxon feroz del que va a chocar y no encuentra con qué.

    Caímos, y no había nada, ni camino, ni automóviles, ni olor a neumático quemado. Tan solo hierba, plantas y calma.

    – ¿Qué ha pasado? ¿Qué haces aquí? – Me preguntó asustada.

    – Nada, calma, ya ha pasado todo. 

    – Pero, ¿dónde estamos?

    – A salvo. En algún lugar del tiempo.

    Black Sabbath – Sabbra Cadabra
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  • Proyección Astral

    Proyección Astral

    Sugerencia de escritura del día
    Nombra algo de tu lista de imprescindibles que nunca hayas hecho.

    Nunca he hecho una proyección astral. ¿Qué no sabes qué es? Sí, eso de que tu alma se salga de su cuerpo y campe por ahí alegremente mientras tu cuerpo yace en estado catatónico. Y no será por no haberlo intentado. 

    Cuando era un alocado adolescente, quedé prendado sin remedio de la preciosa vecina de abajo. Que, además de preciosa, estaba muy buena. 

    Me gustaba y también me asustaba. Le tenía un miedo atroz. Todo lo que tenía de guapa lo tenía de bestia, y vi varios enfrentamientos con hombres, que en intentos de un acercamiento romántico quedaron mal parados.

    Recuerdo cuando se enfrentó con los obreros que trabajaban en la construcción de un edificio frente a casa. ¡Cómo la piropearon aquella tarde cuando pasó insolente y pizpireta caminando alegre por la obra! ¡Cómo gritaban ellos, cuando con cara de toro desbocado saltó la valla y se les abalanzó! No dejó ni un casco sin manchar de sangre. 

    En vez de seducirla directamente, empecé a coquetear con el esoterismo en busca de una solución para mi reciente mal de amores. Corrí a la librería más lejana, puesto que en la cercana me conocían y no me hacían caso. Me compré La Guía Práctica Esotérica Ilustrada con Pegatinas de los Arcanos Mayores. Y empecé así a adentrarme en el mar de los misterios ocultos.

    Conseguí crear, según instrucciones de mi preciada guía ocultista, un perfume embriagador con propiedades atrayentes y me presenté muy confiado en la puerta de su apartamento al más puro estilo de Mario Casas en Tres Metros sobre el Cielo. Recibí un puñetazo en la nariz que me quebró el tabique nasal. De vuelta a casa, hecho un alma en pena sangrante, todos los perros querían montarme. 

    Intenté un hechizo de amarre con invocación espiritual incluida. El ente que acudió resultó ser el de la pescadera del mercado, que murió de intoxicación por sardinas en mal estado hace unos meses. Ella intentó convencerme de que en verdad me convenía su sobrina Paca. No se lo quise permitir, pero hizo lo que quiso y Paca apareció esa misma tarde por el barrio, buscándome desesperadamente con tres kilos de mejillones y dos de gambas. Por suerte no supo encontrarme.

    Pospuse los hechizos de amarre cuando leí la posibilidad de verla en la ducha de manera oculta en una proyección astral. Y empecé a intentar los diversos métodos que existen para tal cometido. Empecé con la proyección mental por relajación meditada. Lo intenté esa misma tarde y desperté a las diez horas, muy descansado y sin haberlo conseguido.

    Lo intenté por medio de un ritual, pero volvió a aparecer la pescadera, enfadada y resentida por no haber hecho caso a sus consejos y cortejar a Paca, no me concedió la experiencia extracorpórea. Y me amenazó con ser el alma en pena que aterrorizara mi morada.

    El sistema de entrar en el plano astral por medio del sueño me concedió otras diez horas de descanso, pero no funcionó. Así que solo me quedaba tener una experiencia cercana a la muerte. Calculé concienzudamente la cantidad justa de matarratas mezcladas con aguardiente para poder pasar unas horas en coma. Animado por el presentimiento de que esta vez iba a salir perfecto y sintiéndome un tenaz hechicero, mezclé los ingredientes en el trayecto del colmado a casa y me lo bebí subiendo las escaleras. Me desvanecí en el último peldaño y bajé rodando, golpeándome en todos y cada uno de los escalones de mi edificio.

    Es así como morí.

    Y es así como no conseguí una proyección astral.

    Antes de ir hacia la luz, como todavía me quedaba algo de humanidad, quise despedirme de la causante indirecta de mi muerte, mi vecina. Al entrar en su casa y verla desnuda con esa cosa tan larga colgándole entre las piernas, me di cuenta del engaño. Descubrí que era un policía nacional de incógnito que investigaba a un posible violador en serie en el barrio.

    Es por eso por lo que ahora estoy en esta casa como poltergeist, señora médium, que ya es bastante lo que tengo con mi pena, como para que además tenga que estar lidiando con usted y sus preguntas dichosas.

    Nine Inch Nails – The Perfect Drug
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