Etiqueta: historias cortas
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El resplandor azul

Eco azul desparramado en la pared, tras la violenta rendición de aquel que se fue.No fue digno de este futuro oscuro, aunque su luz no brillase enalteciéndole;nadie merece ser arrancado de cuajo, de la misma forma que nadie merece ser eterno.Por eso, mi desconocido,lo lamento. Brutus – Liar
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Verde por fuera

—Me revienta ver pasar esos coches viejos y su contaminación fósil —dijo, mientras arrojaba una colilla por la ventanilla de su flamante Tesla.
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Tirada de dados

Oscurecida por nubes,sollozo errante que devuelve mi voz;ruido blanco que, a mi entender,se diluye en cánticos lejanos, como perdidos en Orión,en la promesa de Eco, musa errante,que en susurros se pierdeentre galaxias de números primos. Steven Wilson – Drive Home
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Un pulso invisible

– ¿Carla, has visto mi móvil? – Sí, espera, que te lo hago sonar. Una alegre sintonía cruzó por el salón, rebotando en los muebles como una campanilla de domingo. Andrés alzó las cejas: lo había dejado en el recibidor. Con esfuerzo —las rodillas andaban rebeldes esta semana— se levantó y fue…
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Carta 1: El río inverso

Abrió los ojos de repente, la oscuridad todavía dominaba el horizonte. Una musiquilla de violín recorría la atmósfera, no supo si residuo de un sueño todavía latente o una extraña hora de ensayo de un vecino desconsiderado. Eso le hizo recordar, encendió la luz de la lámpara auxiliar, recogió el…
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Que el alba me espere en la cama

Se me olvidó la tristeza. Me aburrí de ella al asomar, ya de tarde, mi mirada por el balcón.Encontré entre los recovecos mariposas azules anidando en flores de blanco, roto por la brisa y el oscuro rostro de una noche de primavera, que amanece en verano y se estira entre…
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Crónicas de un probiótico, una araña mansa y otros naufragios

Aquella vez que desapareciste en silencio, dejándome una nota que decía algo del espacio exterior, hizo que me arrinconara en aquel sofá. Quedé sepultado por el polvo del amanecer, con la única compañía de la araña que tejía el tapete de mi tristeza. Desperté de mi letargo invernal cuando, con…
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Primera sesión

– …Fuego, sin control, encaramándose a las paredes, a los árboles, a las figuras de porcelana que solía tener su abuela en las estanterías. El humo lo cubría todo, el calor se hacía insoportable. Y siempre, siempre, terminaba de la misma forma: rompiendo los cristales y saltando por la ventana.…
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Quisiera ser melodia

Me gustaría ser mujer.Tenéis un camino largo, intenso, tortuoso.Pero conocéis las reglas del sendero,y hacéis de vuestros pasos vuestro credo.También me gusta ser hombre,y quiero aprender a hacerlo. Me gustaría ser mujer,ser la melodía del verbo,la dualidad del pensamiento,la claridad confusa que siempre busca, o bien acaba.Pero soy hombre de…
