
Azul.
Cielo azul vestido de mar.
Nos indicaba la despedida.
Ensayaba el desastre,
por si el viento se quebrara.
Señalaba cada salida
con sus manos desnudas.
Y mi mente,
atenta,
solo podía imaginarla.
Pendiente de su danza.
De sus caderas.
Olvidé adónde iba.
Perdí la mirada
en el instante de la sacudida.
Unos segundos vibrando.
Aceleración.
La inercia avanzando.
Pegados al sillón,
salimos a cielo abierto
con el sabor de un suspiro.
Entre cirros anaranjados
perdí su mirada azul.
Se ocultó entre las nubes
para seguir con su oficio.
Y yo regresé
a mi temor,
a mi tiempo,
a mi herida.
Cuando volvió a pasar junto a mí,
encontré el destino
en el regreso de su mirada.

—¿A dónde volabas?
—Todavía no lo sé.
Red Hot Chili Peppers – Aeroplane

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