
La báscula la insultó sin compasión. Invocó los recuerdos de fin de verano y puso una mueca de desilusión. El traje de fin de año la esperaba con una colección de miradas. Pero ya no quedaba tiempo. ¿O sí?
Se encomendó a San Chucrutt, se calzó los zapatos nuevos y se fue al templo del saber popular: el centro comercial.
Su primera parada fue un centro de dietética. Su amiga Susana aseguraba que, con ellos, había perdido diez kilos en tres semanas. Ella pensaba en belleza, pero encontró a la Parca. Un esqueleto con logotipo la miró por encima del hombro. Huyó espantada.
Su segundo paso: el templo del culto al cuerpo. No llegó a entrar. Tropezó con un maniquí de labios gruesos que le dijo:
—O sea, ten cuidado, morsa —dijo inexpresiva—. Aquí no venden bollitos.
Ya derrotada, decidió su última parada: el supermercado de las penas olvidadas.
El estante de bajas calorías estaba en un lugar olvidado, cerca del puesto de golosinas. Miró entre glutamatos y aspartamos y todo le sonaba a chino. Así que pasó junto al helado. Agarró un bote de chocolate cremoso y miró al frente con resignación.
La resignación no la encontró. Pero sí al carnicero. Con sus músculos al servicio del cuchillo. Soltó el vil azucarado y fue a ver qué había de sano.
—Hola, ¿el pollo es bueno para una dieta?
—Sí, la pechuga es de lo mejor. Pero siempre bien acompañada.
—Pues eso va a ser difícil.
—Para eso tienes que buscar verdura de acompañante. Es lo mejor.
—¿Y tú puedes recomendarme algo más, que también sea sano?
—Claro que sí. Pero te advierto que soy vegano. De acelgas y patatas entiendo un rato.
—¿Y qué haces trabajando de carnicero?
—Pagándome los estudios.
—¿Y qué estudias con tanto empeño?
—Quiero ser veterinario.
—Pues yo tengo un perro.
—Pues me gustaría conocerlo.
—Mañana, si quieres, salgo de paseo por el parque de aquí al lado.
—¿A las ocho menos cuarto? Es cuando salgo.
—Hecho.
Ella salió del súper con dos kilos de pechuga, zanahorias, col y escarola.
Y con la mirada limpia y la sonrisa puesta.
Peter Bjorn And John – Young Folks

No adelgazó ese día, pero la vida empezó a sentarle mejor.

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