

Estaba nervioso.
La lucecita parpadeó en el dispositivo que tenía en la mano.
Solo hacía falta un poco más de presión y se activaría.
Respiró una vez más… y apretó.
En su cabeza escuchó una melodía conocida.
Su mirada se volvió borrosa. Era normal: le habían advertido de los efectos de la primera conexión.
Un poco de mareo, respiración agitada. Todo pasajero.
Frente a él apareció un logo suspendido en el aire, como la luna tras la ventana, solo que demasiado cerca.
Desapareció, y en su lugar surgió una hilera de letras de comando:
parámetros a la izquierda, iconos a la derecha…
y por fin, una voz.
—Hola, Sergio. Soy LYS, tu asistente virtual. Vamos a configurar el equipo. ¿Está todo preparado en tu dispositivo móvil para realizar la transferencia?
—Sí.
—De acuerdo, Sergio. Empezamos.
En el centro de su campo de visión apareció una barra de progreso ascendente.
Tiempo estimado: tres minutos y cincuenta y cuatro segundos.
—Mientras tanto, podemos configurar el entorno. ¿Lo hacemos ahora o prefieres dejarlo para más tarde?
—Ahora.
—Bien, empecemos. Por favor, sin mover la cabeza, mire todo lo que pueda hacia la derecha.
Sergio obedeció.
En unos segundos se encendió un piloto verde en el margen derecho de su visión.
—Perfecto. Ahora haga lo mismo hacia la izquierda.
Repitió el movimiento y el otro piloto se iluminó.
—Muy bien. Ahora, hacia abajo.
El usuario siguió las instrucciones: movió piernas y brazos, tocó superficies rugosas y lisas, aspiró aire, olfateó un perfume.
Pequeñas luces verdes se iban encendiendo en la interfaz, aprobando cada gesto.
—Por último, Sergio, vamos a configurar la función locutiva. Tienes que repetir en voz alta la frase que aparecerá en el escritorio.
Frente a él surgió una ventana blanca, y las letras azul marino comenzaron a materializarse:
Nueve naves nuevas navegaban negras…
—Por favor, dilo en voz alta.
—Nueve naves nuevas navegaban negras…
—Más rápido, por favor.
—Nueve naves nuevas navegaban negras, nunca ninguna nombró la niebla…
—Un poco más rápido.
—Nueve naves nuevas navegaban negras, nunca ninguna nombró la niebla… a ver… ni nadie notó, ni nota, ni nombre…
—Hay un error en la frase. Por favor, repita.
—Nueve naves negr… ay, no…
—Por favor, repita la frase.
—Nueve naves nuevas navegaban negras, nunca ninguna nombró la niebla, ni nadie notó, ni nota, ni nombre, la nave nueve que es la novena.
—Perfecto, Sergio. Hemos completado la instalación de tu unidad mental complementaria. Puedes acceder a las instrucciones si me lo solicitas. Para activarme, solo tienes que pensar en mí y estaré inmediatamente contigo. ¿Deseas proporcionarme una apariencia o prefieres que siga siendo un ente invisible?
—Todavía no. Ya te iré configurando.
—Como quieras, Sergio. Estaré aquí cuando me necesites.
Pequeño silencio.
Luego, con un tono más suave, la voz añadió:
—A propósito: te he sacado cita con el logopeda el próximo martes a las 12:30.
Gojira – Born For One Thing
La pantalla se apagó, pero en el reflejo del cristal, LYS aún seguía mirándole.

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