
Querido diario:
Despertar en un sueño es algo complicado de imaginar. Un entorno abstracto que envuelve tu mente, y de pronto sabes que estás dormido. Pero es como montar en bicicleta: preparas el pedal, saltas y ya estás dentro. Construyendo un mundo en tu interior con la efímera materia que nos presta Morfeo.
Ahora, cada vez que entro en sintonía onírica, aparezco en la cima volante donde construí mi hogar. Levanté sus muros con piedra y musgo, con madera envejecida por el viento. Y quise que significara descanso, pues yo estaría durmiendo.
Tras mi humilde morada, y a modo de cementerio, había un bosque de puertas plantadas. Se erguían como enigmas, aparecían cuando querían. Algunas persistían, otras se desvanecían. Solo sé de ellas que son puentes: unas llevan a mis recuerdos, otras a mis anhelos y algunas a lugares extraños, fuera de mí, donde se ocultan los secretos.
Normalmente soy yo quien las cruza, pero hoy vi una abrirse… y entró un visitante inesperado. Llevaba un bastón decorativo, un traje oscuro de etiqueta, sombrero, y caminaba lento. Parecía salido de una película muda. Se acercó a mí y me saludó con un gesto.
Me considero educado, así que le traté con respeto:
—Bienvenido a mi mundo. Tome asiento, ¿quiere un refrigerio?
—Es muy bonito este sitio, una versión realista de los cuadros de Leonora Carrington.
—Gracias, aunque todavía le doy los últimos toques. Está quedando divino. ¿Qué le trae por aquí?
—¡Oh! Es por simple cortesía. Le vi por estos lugares y quería que supiera que no está solo.
—¿Se refiere a que hay más que han aprendido a caminar dormidos?
—Me refiero a que ya no solo hace eso: usted salta entre mundos, y eso no es nada fácil. Es tarde, y debo levantarme muy pronto. Solo vine a darle este presente.
Dejó en mi mano una bolsita de terciopelo morado. Dentro encontré una campanilla plateada. Lo miré sorprendido, y él dijo:
—Es un instrumento de aviso, úselo cuando crea que debe hacerlo.
El hombre del cinematógrafo antiguo se disolvió en el viento. Desperté preguntándome si todo aquello había sido un sueño.
Little Dragon – Ritual Union

Replica a azurea20 Cancelar la respuesta