Mi huella de luna llena

Un viajero solitario asciende por escaleras imposibles hacia una luna llena que lo observa con tristeza. Un paisaje de sueños y despedidas, donde el blanco y negro envuelve el anhelo de huir y la esperanza de encontrar refugio entre las estrellas.

Cansado de malos humos y peores atascos que colapsaban mi tiempo, mi aire y mis ganas de vivir, decidí marcharme lejos. Más allá de la neblina tóxica, más allá de tus besos venenosos, esos de cachorro enfermo pidiendo atención médica. Quise subir a la montaña más alta, recordarte entre escarpadas colinas, pero fue allí, entre las nubes, donde apareció llena… y me fui a la luna en busca de estrellas.

Subí a ella empatando escaleras, atándolas con cables de sueños perdidos, encontrados entre la ropa vieja al hacer la maleta. Para el ascenso me aprovisioné de gominolas de caricias furtivas, por si me faltaba el aliento entre las nubes. También llevé aquella foto gris, donde íbamos de la mano, con la secreta esperanza de extraviarla por el camino y hacer más ligera la escalada. Me puse guantes blancos, para no desentonar cuando ella se llenara, y comencé a subir entre nubes, dispuesto a dejar mi huella.

Aguanté la respiración y salté alto. Descubrí que allí también había Alpes que escalar, mares tranquilos con nombre de mujer, y montes que rimaban con el andar errante sobre el polvo. Las estrellas brillaban entre cráteres profundos, con nombres de astrónomos y telescopios olvidados. Al final del día, cansado, quise contar las ovejas que un tal Endymión regaló a Selene, la noche en que el sueño le venció.

En cuarto menguante me quedé en un vértice, asustado al verla desaparecer. Pensé en lo breve que es la felicidad, y me propuse bajar despacio, recordando mi huella en el polvo, las brumas que me ocultaron y el brillo azul, tan cercano, de ese planeta que solo parece hermoso cuando está lejano.

Al llegar, tarde ya, cerré la puerta al ruido de la ciudad. Pensé que siempre puedo volver: basta con esperar a que tus ojos me reflejen la luna llena, cuando empieces a amar.

Annie B. Sweet – Un Astronauta

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Comentarios

7 respuestas a «Mi huella de luna llena»

  1. Avatar de BDEB

    Que necesario es a veces ver las cosas desde otro lugar, alejarse del mundanal ruido y desde allí observar que pequeño es todo aquello que nos parece grande.
    Si encima lo hacemos en esa luna que nos tiene cautivados y cerca de las estrellas.. igual no conseguimos aclarar nada, pero al menos tendremos un bello paisaje.
    Feliz lunes Oniro.

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    1. Avatar de El Onironauta

      A veces da con el conjuro secreto que resuelve tus preocupaciones, pero a mí, con que me sirva de respiro me vale para que merezca la pena el trayecto.
      Gratos sueños.

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      1. Avatar de BDEB

        Ufff ese conjuro me da a mí que será complicado, pero sí, un respiro creo que es suficiente.

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        1. Avatar de El Onironauta

          Un respiro es vital, por lo menos para mi según en que circunstancias, me puede devolver la vida para volver a la batalla.

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          1. Avatar de BDEB

            Cierto, un respiro a veces es suficiente para recargar esas fuerzas y la luna y el mar tienen esa energía que nos falta muchas veces.

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  2. Avatar de POETAS EN LA NOCHE

    Ay… esa luna llena también me arrastró a mí, pero desde que tengo uso d razón.Tiene la costumbre de encenderme el pecho y hacerme flotar entre dudas y deseos que creía dormidos.
    Te leo y me parece que tus palabras también me han subido un poco, como si hubieras dejado un peldaño suelto para que pudiera seguirte, me balanceo entre tus poéticas palabras y te he de decir que me encantan.
    Gracias por esa ruta entre el polvo y las estrellas.
    Qué fácil es quedarse ahí, suspendida, cuando uno mira con el corazón entreabierto y respira el silencio de la noche.
    Un abrazo, amigo invisible.🌷

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    1. Avatar de El Onironauta

      Antes, al salir de noche, buscaba en el cielo y ahí estaba, la energía en forma de rayo mágico que me esperaba. Conjuraba un suspiro efímero y el silencio me abrumaba un instante. Pero pensé en que era enorme cuando salía llena, que habría aquel que no reparara en su esplendor plateado. Desde entonces me lanzo cargado de tinta china esperando el momento en el que las nubes, haciéndome de marco, me permitan palabras para tenerla como retrato.
      Gratos sueños.

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