
— Ya llevamos todo un año. Un año entero en este sitio infernal.
— Bueno, no es para tanto. Hemos trabajado mucho. Y ha dado sus frutos. ¿Te acuerdas? Llegamos con los primeros brotes de primavera.
— Sí que me acuerdo. Pensamos que era un paraíso. Miles de flores extrañas, infinitos colores.
— Y animales que se colaban en las cabañas.
— Sí… qué susto. Como aquella araña roja. Era del tamaño de una rata.
— Y resultó inofensiva, menos mal. Más preocupantes han sido los cambios de estación.
— La sequía de mitad de verano fue brutal. Los grandes bosques del norte se convirtieron en un cementerio de árboles secos.
— Lo más gracioso fue ver esos cactus-globo salir de la tierra de repente.
— Calla, que pinchaban cosa mala.
— Como a Martínez, que le salió uno mientras…
— Sí, tuvimos que estar toda la tarde en el dispensario sacándole pinchos. Llevaba el trasero lleno.
— Fue entonces cuando examinamos la cantidad de líquido que almacenaba esa planta.
— Lo que nos hace sufrir, a veces nos salva la vida.
— Lo más duro fue el otoño, con la riada de finales.
— Casi tuvimos que construir un arca, como Noé.
— Yo creo que lo peor fue el invierno. Se congeló todo. Menos mal que encontramos las termas, si no…
— En fin, empieza la primavera otra vez. Dentro de poco estará todo a rebosar de flores. La verdad es que se me ha hecho largo.
— Normal. Con esta órbita tan lenta, un año en este planeta son cuatro en la Tierra.
Hammock – Turn Away and Return

Susurra al abismo. Alguien, en algún sueño, escuchará.