Catálogo para una nueva piel

Fondo clínico blanco con pantalla holográfica mostrando un modelo corporal masculino en 3D, líneas técnicas superpuestas, ambiente minimalista y frío, luz quirúrgica, sensación de modernidad inquietante, estética futurista sobria, sin sangre, sin dramatismo, estilo realista cinematográfico

— Bien, señorita Lucía, siéntese.

— Vale, doctor. Le rogaría que, desde este momento, me llamase don Luis. O Luis a secas, como quiera. Pero no Lucía.

— Permítame seguir el protocolo. Una vez finalizado este cuestionario, no tendré objeción en llamarle Luis, señorita Lucía.

— Acabemos con esto, entonces.

— Bien. ¿Está usted segura de querer iniciar este cambio?

— Si no, no estaría aquí. ¿No ha sido suficiente con la cantidad de psicólogos por los que he tenido que pasar?

— Claro, pero comprenda, Lucía, que estamos en la antesala de una cirugía compleja. Es la última confirmación. La última advertencia.

— Continúe, entonces.

— Proseguimos. Cuénteme sobre usted, Lucía.

— Estoy planteándome seriamente escribir un libro sobre mi vida. La próxima vez se lo traeré con dedicatoria.

— Solo un resumen, por favor, Lucía.

— Nací mujer. Desde pequeña soñaba con ser un niño. De adolescente sentía que mi cuerpo estaba equivocado. Odiaba mirarme al espejo porque sentía que yo, por dentro, no era así…

— ¿Se siente transgénero?

— Me siento hombre.

— ¿Y no va a echar de menos su apariencia femenina?

— No. Me gusta mi cara. Pero no mi aspecto femenino. Quiero ser hombre.

— Bien. En este documento que va a firmar renunciará legalmente a su identidad anterior. Cerraremos ese ciclo. La convertiremos en Luis. Léalo y confirme que es correcto.

— Sí. Me dejaron una copia. Está firmado.

— Bienvenido a su nueva vida, señor Luis. Ahora solo queda diseñar su próximo cuerpo.

— Ahora empieza lo interesante.

— Como sabrá, hemos avanzado mucho en este tipo de cirugía. Podemos hacerlo de la forma clásica. O tenemos algo nuevo. ¿Ve el simulador?

— Sí. Es un modelo de mi cuerpo.

— Exacto. Podemos darle masculinidad a raíz de hormonas. Eso ya lo ha probado. Pero en el asunto de los genitales, ahora podemos adaptar una serie de prótesis artificiales.

— ¿Estamos hablando de vibradores? ¿Como los que se atan a la cintura?

— La idea es similar. Solo que esta vez estará fusionado a usted. Además, conectado a su sistema nervioso. Sentirá el roce, placer, dolor… Incluso se retraerá cuando no haya excitación.

— La idea es fantástica.

— Al ser un sistema artificial, podrá sustituirse en el futuro. Pero necesitamos que elija un modelo inicial. Por ahora disponemos de tres. Los denominamos así: Evolution Man, Taladrador Machine o Cyber Semental.

El doctor giró la pantalla hacia él.

— ¿Cuál de los tres elige, señor Luis?

Luis observó los modelos durante unos segundos.
Eran idénticos, salvo por las especificaciones técnicas.

Se encogió de hombros.

— El primero.

HEALTH – YOU DIED

Después de todo, cualquier piel nueva termina ajustándose.

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