
Si a pesar de la marea,
de la brisa en tu cara,
aparezco alguna noche en tu orilla.
Si a pesar de tu sonrisa,
el rocío bajo los párpados
acaricia mi espalda.
Abrázame.
En silencio, como si fuera un secreto.
Aunque en la mañana alejes la mirada
hacia el cielo.
Si a pesar de tus ganas
de fugarte con las estrellas,
te duele el alma cada vez que te alejas.
Suéñame.
Que acaricio tu pelo y me quedo.
Aunque se quede en eso.
En el humo distante
que evaporó nuestro hado,
y solo quede
la flor
de un recuerdo.

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