
El té ya estaba frío, como de costumbre. Las teclas de su VAIO último modelo no paraban de sonar. Había mucho trabajo y poco tiempo que perder. Tocaron a la puerta. Esperaba a alguien.
Entró un joven con traje y corbata, hizo una reverencia exagerada y comenzó a hablar:
—Buenos días, señor Kurosawa.
—Hola… ¿tú eres?
—Soy Sora Takahashi. Usted pidió verme —se notaba nervioso; el sudor brillaba en su frente—. Soy uno de los creativos de las series de animación.
—Ah, sí —dijo Kurosawa, haciéndose el despistado—. Me mandó una idea con un personaje nuevo, ¿verdad?
—Sí, Mokichi Sato y Kami. Conversaciones filosóficas y trascendentales. Imagine el primer episodio en el parque elevado de los trenes antiguos, un lugar emblemático en Tokio.
—Sí, me acuerdo de la conversación. Sobre los sueños de los trenes: sueñan con humo, velocidad y pasajeros que nunca llegarán a tiempo.
—Tengo más capítulos en mente, Kurosawa-san. Puedo desarrollarlos si quiere.
—No, lo que me interesa es qué dicen nuestros contactos en redes: fans y críticos.
—Según el sondeo, los fans están encantados. Dicen que es la mejor idea desde Nomoshira, el dragón sintético. Nuestros contactos en redes piden bocetos, guiones y una historia breve para poder comentar mejor. Les basta con un reel animado.
—¿Y los críticos?
—Piden filosofía clásica.
—¿Filosofía clásica?
—Sí. Sobre el Ikigai o el Shikata ga nai, quizás.
—Conozco los conceptos de nuestra filosofía. Lo que no entiendo es qué pinta un niño pequeño hablando de filosofía con un moco colgando de la nariz.
BABYMETAL – ギミチョコ!!- Gimme chocolate!!

Replica a Esther Cancelar la respuesta