DarkHaiku: La sombra del tengu

Oscura silueta,
la sombra del cuervo cae —
tu castigo es.

No debí hacerlo. Tampoco conocía su precio. Despertar así ha sido castigo, pero también la revelación de un misterio.

Perdido, buscando la antigua maldición de una historia, llegué hasta el fondo de un bosque espeso, donde la luz apenas tocaba el suelo. Entre matorrales muertos y un olor intenso a abandono, apareció el templo. Debió bastarme conocerlo desde fuera, pero la curiosidad me llevó a cometer este acto osado.

Un nido de telarañas se enredaba entre los restos del mokoshi. La ruina, elevada sobre engawa astillada, rasgaba la tierra con cada paso. En su centro, un jardín descuidado: si alguna vez fue zen, ahora era misterio y silencio.

Caminé entre los restos, soñando con tesoros ocultos. Solo hallé un secreto oscuro que me perseguía sin saberlo. Su sombra descendía desde el cielo, inevitable, mientras avanzaba ciego. Un susurro en la penumbra, una presencia delatada por un graznido.

Ahí estaba él: katana en mano, alas negras desplegadas, y un alma oscura que traía mi castigo. La sangre se derramó en el suelo mientras entendía demasiado tarde la profanación que había cometido.

Al despertar, me creí muerto. Pero no era cierto. Ahora era un cuervo más, custodio de aquel cementerio y guardián de los secretos que yo mismo he despertado.

Luna Sea – Mother

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Comentarios

2 respuestas a «DarkHaiku: La sombra del tengu»

  1. Avatar de beauseant

    Te ha quedado muy a lo Poe, me ha gustado.

    Creo que a los niños que se pierden en el ikea les sucede algo parecido, acaban convertidos en guardias de seguridad de las instalaciones.. para toda la eternidad ;)

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    1. Avatar de El Onironauta

      Pues no sé me había ocurrido. Ikea también tiene su oscuridad. Nombres con caracteres satánicos y laberintos de muebles. Lo encontraron en el pasillo de las alfombras, con cara de conmoción. Solo repetía incesantemente una palabra: Očrå, očrå, očrå… Sucumbió al delirio tras leer las instrucciones de montaje.
      Gratos sueños.

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