
– Buenos días, ¿nombre?
– Franjo Dido
– Sí, aquí está, ¿Cuál fue su última ocupación?
– Trabajé en el departamento de postventa de una firma de electrodomésticos.
– concrete un poco más su labor.
– Gestionaba el proceso de reparación de las lavadoras de la marca.
– Y ¿Qué le pasó?
– Pues por culpa de una reclamación, me echaron.
– ¿Por algo que hizo? ¿Trató mal a un cliente?
– Realmente el cliente no estaba descontento conmigo, de hecho en la reclamación consta que yo le traté bien.
– ¿Entonces?
– Vale ¿Conoce la lavadora Wirrphone X2513Webtasist?
– Ni idea.
– Es una lavadora, que entre otras funciones, está conectada a internet.
– Pero, ¿Para qué necesita una lavadora conectarse? ¿Para lavar datos? ¿Por limpiar la WIFI?
– En realidad tiene un par de funciones muy útiles, la primera te avisa por una aplicación que se instala en el móvil de que el lavado está acabado, en realidad puedes consultar en todo momento en que proceso está y cuánto va a tardar. La otra, cualquier avería es detectada y avisa al servicio técnico.
– Muy interesante, ¿Qué tiene eso que ver con usted?
– Yo era quien se ponía en contacto con el cliente, gestionaba la visita técnica y coordinaba posibles traslados, me hacía cargo del proceso administrativo de la reparación y del contacto entre todos los implicados. En este caso la lavadora nos envió un fallo de desagüe obstruido.
– siga, siga, que es interesante.
– Llame al propietario del electrodoméstico en pleno proceso de lavado, se alarmó y pidió la ayuda urgente de un técnico.
– ¿Y llegó tarde?
– No, llego el mismo día. El técnico comprobó que la manguera que va al desagüe estaba doblada y el técnico le propuso la sustitución de la misma. Tras discutir largo y tendido sobre precios y obligaciones, se decidió no sustituir nada. El técnico le facturó 90 euros por su visita.
– ¿Esa es la reclamación del cliente? ¿Cobro abusivo?
– Bueno… sí que se quejó del precio, pero más fue que en el momento de cobro el operario resbaló con la manguera y le propinó un golpe en la cabeza al propietario de la lavadora. Fue tan fuerte que se quedó sentado en el suelo, semiinconsciente.
– ¿Y el técnico?
– No, el técnico estaba bien.
– No, digo que sí hizo algo.
– Escapó por la ventana.
– Pero fue un accidente ¿No?
– Sí, pero el pitbull, que tenía el cliente como mascota, no opino lo mismo, y quiso atacarle.
– ¿Le mordió?
– A él no, pero sí al de la ambulancia.
– Pero, ¿quién llamó a la ambulancia?
– La lavadora.
– Bueno, entonces el cliente ha recibido un servicio extra, una lavadora que da avisos de emergencia…
– En realidad la ambulancia se llevó a nuestro operario, estaba malherido bajo la ventana. Pero no llegó muy lejos.
– ¿Y eso?
– Se le atravesó el perro y al esquivarlo chocó con una farola.
– ¿Y la lavadora?
– No, la lavadora no, la ambulancia.
– No, digo si hizo algo.
– Después de eso programó su autodestrucción, se ve que se sintió culpable. En la encuesta de satisfacción, sale una foto del cliente con la cara tiznada y un chichón de sombrero.
– En fin, tengo una vacante para una administración de loterías, aunque le recomiendo que escriba un libro, yo se lo compro, oiga ¡Siguiente!
Mama Ladilla – Cosas que Joden
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