
El silencio permitió susurrar a los árboles misterios eternos en el lamento del arrullo del viento. Pese a su gesto serio de respiración acompasada, Melisa sonrió de alegría al descubrir lo fascinante de la nueva ruta que entrenaba para sus ejercicios, todo era paz en su nuevo camino.

El misterioso camino del bosque que nunca se atrevió a atravesar, rompía en verde la monotonía de su trote y el sudor de su esfuerzo empezó a mezclarse con el sendero entre el vaivén de las ramas y la llamada de tambor de las aves en los troncos.
La joven se sintió feliz al notar la humedad del ambiente de la niebla sobre su cara, aunque la sensación de miradas escondidas entre las ramas empezaba a oscurecer su mente.

La preocupación apareció al comprender que el sonido de las pisadas que sabía tras ella empezó a adelantarla tras el espesor de la maleza, tomó un rumbo distinto en un intento de que su placentera carrera no le acarreará pesadillas.
La presencia de una sombra en la dirección de su carrera confirmó que no estaba sola, quiso pensar en deportistas sin rumbo, que como ella, habían sentido la llamada de la naturaleza.

Ahí estaba él, en su camino, a la distancia perfecta para que en su huida pareciera grosera, o más bien atemorizada, decidió vencer su pánico con la temeridad de pasar de largo, a una distancia prudente que no estaba a su mano.

Contempló descarado la llegada de la joven, con la sonrisa del que sabe que ocurre y puede controlarlo, y le dijo al pasar;
-Tranquila, solo sentía curiosidad por saber quién es la que se atrevía a entrar en el bosque al comienzo del anochecer.
-Pues me has asustado – Respondió Melisa, apaciguando su ritmo y mirando hacia atrás -¿Quién eres tú para perseguirme?

Pero allí nadie quedó, solo ramas mecidas por el viento y el rastro de la niebla, que empezaba a acariciar la corteza de los árboles. Ella siguió el sendero, quizás con un trote más rápido, pensando que quizás la imaginación se había adueñado esta vez del paisaje
Darkways – A Forest (The Cure)
Replica a Joiel Cancelar la respuesta