En los límites de la realidad.

Sugerencia de escritura del día
¿Qué series veías de pequeño?

De pequeño me obsesionaba sobre todo una serie llamada en los límites de la realidad, en tiempo de los dos rombos, la censura parental estaba a la orden del día, así que para poder ver la serie saltaba por la ventana de mi habitación, recorría toda la terraza común que había en el edificio, para, a través de la  gruesa cortina, poder entrever las imágenes de esa pequeña televisión en blanco y negro que adornaba el salón.

A veces hacía malabares para poder levantar la persiana, mal meter mi cabeza por el hueco resultante y poder ver el episodio de la semana, cualquiera de los vecinos del edificio de enfrente podía tener el espectáculo de un niño de ocho años, con pijama de Mazinger Z, siendo engullido por la ventana y masticado por una persiana, que se quejaba con los estertores del infante. Lo cierto es que ningún vecino fue lo suficiente bellaco para chivarse sin escrúpulo a mis padres de mis aventuras, eran buena gente y se limitaban a apostar sobre una posible caída y un posterior atropello.

El sonido no era problema, ya que como mi abuela era más sorda que la estatua de metal mohoso del parque, las conversaciones de la serie podían ser escuchadas sin el menor de los problemas a dos kilómetros a la redonda, consiguiendo ocultar mis constantes peleas con el entorno, para permanecer agarrado a la ventana.

Una vez, agarrándome como de costumbre a cualquier saliente, tuve la mala suerte de resbalar y caer justo donde estaba el cactus. No sé quién tuvo la maldita idea de poner semejante ente diabólico justo bajo la ventana, un ejemplar mexicano que produce el mismo efecto al pinchar que un habanero restregado en un ojo, por lo que mi grito fue espectacular. El alarido fue tan grande que llegué a despertar a familias enteras en Dinamarca. Obteniendo el auxilio de mi familia, que mientras me extraían pinchos de cierta parte de mi anatomía me iban preguntando cariñosamente “Qué coño hacía allí a esa hora”.

Al verme atrapado quise contar la pura verdad.

 – Yo estaba en mi habitación cuando un resplandor con un poder anti-gravitatorio empezó a hacerme levitar, y claro, debe ser que perdieron sintonía justo cuando pasaba por aquí, así que caí del cielo. Sí, al puñetero cactus. 

 – Claro, igualito que en el episodio de hoy de los límites de la realidad, ¿no? – Me respondió mi madre.

En defensa propia les dije que quizás el episodio era en directo y que quién sabe por qué el OVNI me dejó caer, que eso era un misterio más sin resolver. Por si acaso, en el tiempo que estuve injustamente castigado,  le mande una carta con lo ocurrido a Steven Spielberg quien poco después dirigió uno de los episodios para la pantalla grande, el muy sinvergüenza no fue ni para mandarme unas entradas para ir a verla al cine del barrio y desde entonces simpatizo más con George Lucas, aunque también terminó cayéndome mal por poner a Leia con tanta ropa en su última película.

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Comentarios

11 respuestas a «En los límites de la realidad.»

  1. Avatar de BalbinaVarelle
    BalbinaVarelle

    Siendo sinceros nunca la he visto. Pero me la apunto para alguna vez que caiga.

    Me ha encantado tu historia. Yo nunca tuve control parental, vi sexo desde el principio y nunca pasó nada. Qué curiosa es la vida.

    Un placer leerte, como siempre!

    y cuidado con los cactus!!

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    1. Avatar de El Onironauta

      Por sexo no creo, en mi época se veía a escondidas y nadie terminó traumatizado, Si que es verdad que vi Alien el 8 pasajero con 8 o 9 años y todavía tengo pesadillas. Pero ten por seguro que, al terminar experimentando a escondidas, corrí el inmenso peligro de caer de culo en ese amasijo de pinchos, a quien se le ocurre poner ese instrumento de tortura al alcance de un niño.
      Gratos sueños.

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      1. Avatar de Alejandro León
        Alejandro León

        Ver sexo y terror ok.
        PONER UN PUTO CACTUS QUE PINCHA MAL, MUY MAL
        Si te digo que tengo la casa llena de cactus?

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        1. Avatar de El Onironauta

          Ponlos, si, que son muy chulos, pero no debajo de donde alguien pueda trepar para ver la tele.

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  2. Avatar de BDEB

    Ay!! Esos simbolitos que nos hacían curiosear de más. En cuanto salían mis padres también me mandaban a dormir. Mi madre no tenía cactus pero yo tenía (tengo) una hermana pequeña que todo lo decía.
    Una historia divertida pese al desenlace 😉.
    Saludos Oniro.

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    1. Avatar de El Onironauta

      Eso es parecido al cactus, pero pinchando de otro modo. Pinchan pero luego no los quieres perder de vista, los hermanos digo.
      Gratos sueños.

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  3. Avatar de Joiel

    El pérfido Spielberg copió su extraterrestre más famoso a un dibujante patrio, así que no me extraña nada de lo que sucedió contigo. Y el cactus, otro aprovechado de la vida. Algún día contaré en quienes se basó para su película de peces gordos con dientes.

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    1. Avatar de El Onironauta

      Para peces gordos con dientes prefiero a lagartos echando flemas radioactivas por la boca, pero por machacar al Spielberg cualquier cosa me vale, interesante propuesta pues.
      Gratos sueños.

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  4. Avatar de Florecerenlaadversidad

    El cactus de la dimensión desconocida…

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  5. Avatar de Francisco Castillo

    Que diva ese Spielberg y sí, a Leia le sobraba ropa pero bueno, creo que el Retorno del Jedi eso se subsanó. Quién de niño no se puso a ver lo que no debía.

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    1. Avatar de El Onironauta

      Si, en el Retorno del Jedi la pusieron medio desnuda con una lagartija gorda que daba un poco de repelús una escena un tanto perturbadora, la bella y el asquito de bicho.
      Gratos sueños.

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