Etiqueta: relatos poéticos
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Carta 1: El río inverso

Abrió los ojos de repente, la oscuridad todavía dominaba el horizonte. Una musiquilla de violín recorría la atmósfera, no supo si residuo de un sueño todavía latente o una extraña hora de ensayo de un vecino desconsiderado. Eso le hizo recordar, encendió la luz de la lámpara auxiliar, recogió el…
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Que el alba me espere en la cama

Se me olvidó la tristeza. Me aburrí de ella al asomar, ya de tarde, mi mirada por el balcón.Encontré entre los recovecos mariposas azules anidando en flores de blanco, roto por la brisa y el oscuro rostro de una noche de primavera, que amanece en verano y se estira entre…
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Crónicas de un probiótico, una araña mansa y otros naufragios

Aquella vez que desapareciste en silencio, dejándome una nota que decía algo del espacio exterior, hizo que me arrinconara en aquel sofá. Quedé sepultado por el polvo del amanecer, con la única compañía de la araña que tejía el tapete de mi tristeza. Desperté de mi letargo invernal cuando, con…
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Primera sesión

– …Fuego, sin control, encaramándose a las paredes, a los árboles, a las figuras de porcelana que solía tener su abuela en las estanterías. El humo lo cubría todo, el calor se hacía insoportable. Y siempre, siempre, terminaba de la misma forma: rompiendo los cristales y saltando por la ventana.…
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Quisiera ser melodia

Me gustaría ser mujer.Tenéis un camino largo, intenso, tortuoso.Pero conocéis las reglas del sendero,y hacéis de vuestros pasos vuestro credo.También me gusta ser hombre,y quiero aprender a hacerlo. Me gustaría ser mujer,ser la melodía del verbo,la dualidad del pensamiento,la claridad confusa que siempre busca, o bien acaba.Pero soy hombre de…
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Piel rasgada

—¿Madre? La vieja iba encorvada, caminando lento bajo el peso de la edad. Suspiraba a cada paso, arrastraba ruidosamente las suelas de sus zapatos por la oscura cueva, en un agónico trayecto. —¿Por qué me abandonaste, madre? —Yo no te abandoné, criatura del demonio —quiso gritar la vieja—. Si estoy…
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Cenizas bajo el espejo (VIII parte)

(Capitulo VIII) Donde cruzan los que arden El mar los depositó en la orilla, dos cuerpos inertes con un destello de vida latente, en la arena chamuscada de aquella playa desconocida que brillaba como si de una premonición se tratara. Quedaron allí, tendidos, cubiertos de sal y ceniza, sin saber…
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La plaga

—Pues tiene un color azul precioso.—Sí, pero acércate y verás.—No veo nada raro… Bueno, quizá un poco de polución.—No, no. Fíjate bien.—¡Hostias! ¿Qué son esos bichos? ¡Coño, humanos! ¡Te han salido humanos!—Sí, son una plaga. Haga lo que haga, siempre salen.—Pues yo tengo uno a unos cientos de pársecs. Está…
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Cenizas bajo el espejo (VII parte)
(Capitulo VII) Donde miente la cima La espuma del mar expulsó un cuerpo y lo abrigó con su manto blanco.La joven que aguardaba en la orilla lo rescató sin palabras. —Traigo una tregua —dijo él antes de desfallecer. Ocultos por la caída del sol, desaparecieron entre las grietas del barranco.Pero…
