
El mañana me dejó sin verso, sin nada que decir.
Me robó la voz mientras mi alma quería vivir.
En la melodía del pretérito imperfecto me quedé varado, esperando.
Sin una sílaba adornada que ofrecer,
sin la defensa propuesta en la prisa,
sin el sentido que sienta al verbo en su trono,
en el abandono del esfuerzo olvidado.
Coleccionaba palabras.
Las buscaba en la orilla de mi razón,
seleccionando las erres errantes
y las que ardían de corazón.
Las ordenaba por semblante, cadencia y plumaje.
A las que rugían salvajes las escondía del reproche del contexto;
a las que rimaban candentes les inventaba vocales con vuelo,
y las hacía desfilar lento,
trazando la respiración como si fuera un suspiro.
Pero, aun así—
sin retar al aliento restado,
esquivando el fracaso escondido—
me quedé sin licor en el vaso
y con el tiempo perdido.
Solo espero que, resistiendo el deseo del desespero,
mis lágrimas se vuelvan relato
y mi memoria, hoy, me regale un soneto.
Urge Overkill – Dropout
“Y si mañana vuelve en blanco… ¿será silencio, o será el principio de otro verso que aún no sé recordar?”


