Etiqueta: Microcuento

  • El lamento del tiempo

    El lamento del tiempo

    Frente a Eva, un lamento se deslizaba por el plácido viento de las orillas del océano turquesa de Nueva Tierra Kepler, el lamento de quienes se van y no van a volver. A caballos de la Nave Hope II que tronaba ya en el cielo que el Sol Kepler tornaba naranja. Sus lágrimas ya estaban secas, pero la certeza, de que pronto el abismo del espacio-tiempo, abriría una brecha separándola de él, le quemó en su interior.
    Ella había escogido quedarse antes de conocerle, ahora la luz los separaría, vivirían en mundos diferentes, en tiempos diferentes. Cuando se marchó, dejó a su familia atrás, en aquella tierra oscura y oxidada, condenada por sus habitantes, a quienes la moral obligaba a rescatar. Cuarenta y nueve años luz del nuevo hogar.
    De manera inesperada, al final de la delgada línea que cortaba el cielo, del fuego fatuo blanco que luchaba por salir de la atmósfera empezaron a desprenderse luciérnagas a todas direcciones, las cápsulas de emergencia habían saltado. Pronto, el cielo estalló en fuegos artificiales. Ya no había esperanza para la vieja Tierra pero si se veían en el brillo de la mirada de Eva.

    Sidonie – A mil años luz
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  • Venus sobre Marte

    Venus sobre Marte

    Fue Venus, ofuscada en la caída de mis párpados, quien me entrego el deseo en el reino de Morfeo. En mi piel resbalaba el verbo, sin rostro, de un perfume de ánima perdida que se encontró con mi carne y descubrió que la amaba. Tal fue el delirio en el acerbo cometido que deslizándose tranquilo, el instante mi dulzura creció extrema. Expresión verbal con carácter galorromance, miel de lirio entre labios ardientes. Deseo urgente de naufragio, sobre las costas de invisibles caderas, que no le basta al colibrí con acariciar el néctar, necesita profanar la rosa y descansar en ella.

    Me expulsó el timbre agónico que, maldiciendo melodías, engendrando un destino, donde no estaban tus besos, al borde de fallecer, matando sombras y tornándome vivo. Cruz en el calendario, que rige mi fortuna, dame la paz ausente de derrotar mi anhelo de padecer lasitud.

    Iron Maiden – Infinite Dreams
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  • El Onironauta

    El Onironauta

    En algún lugar entre el sueño y la vigilia, hay un refugio que no figura en los mapas: una posada de tinta, memoria y eco.

    Aquí reposan palabras que aún arden, leyendas que no se resignan al olvido, fragmentos de un mundo visto al trasluz de lo imposible.

    No soy guardián ni guía, apenas un viajero que anota lo que sueña. Pero si ha llegado hasta aquí, quizás también escuche el mismo llamado.

    Pase. Descalce el miedo. Deje que la realidad tiemble un poco.

    —DeOniros

    Judas Priest – Dream Deceiver
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