Etiqueta: Fantasia

  • Padre

    Padre

    Propuesta de escritura de Bloganuary
    ¿Qué harías si te tocara la lotería?

    Los métodos de Padre eran fríos, calculados y sobre todo inexorables. Yo lo entendía, no lo compartía. Pero así son las normas. Tristes normas de convivencias en un mundo lleno de carencias. Así que decidí acceder.

    Ahí estaba él, en la puerta, esperando a entrar. Guapo, avispado, con esa mirada de inocencia de niño que espera en secreto a que Papa Noel entre cargado de regalos.
    Hace dos años que Padre me lo asignó. Mi cuerpo me lo pedía, la soledad también.  Le conocía profundamente. Había estudiado cada segundo de su existencia. Lo había desnudado en cuerpo y alma. Eso sí, desde la distancia, en la sombra. Ahora debía entrar y dominar mis miedos.

    – Oye, yo… No… No sé si estoy preparado para esto. -Me dijo al entrar, revolviendo los demonios que me atormentaban. Los que se alimentaban de mis dudas.

    – ¿Y si damos un paseo? Así te enseño la ciudad.

    La brisa de la mañana fue liberándome de la desidia. Parece mentira lo poderoso que podía ser unos rayos de sol, buscando mi piel, en una cárcel de hormigón y cemento. El efecto en él, supongo que fue parecido, pues empezamos a hablar; de nosotros, de nuestra vida, algo que ya conocíamos, sí, pero no habíamos tratado en persona. Y ocurrió algo que no esperaba. Me sentí acompañada por ese desconocido que hoy se presentó por primera vez en mi vida ante mi puerta.

    Sonreía mucho, su mirada era alegre, más allá de los fríos videos y fotos que compartíamos, de las comparaciones e informes que no dejaban traspasar la calidez de una mañana como la de hoy. Eso echaba de menos.

    – Creía que iba a ser más difícil. Pero ahora al menos estoy seguro de que me caes bien.- Me comentó él animado por la charla.

    – Sí, pero creo que no nos conocemos.- Hablaron mis dudas.

    – Padre me fue enviando todo sobre ti, es extraño, pero te conozco bien.

    – Conoces lo que Padre sabe de mí. Lo que ve, y lo que digo. Pero no conoces lo que no digo. 

    – Pero Padre es…

    – … Es una máquina.- Había miedo en su mirada, Quizá había alguna absurda ley quebrantada por mis palabras. No había grandes castigos, solo difíciles soluciones.- Padre es una máquina creada por humanos. También tiene fallos.

    – Bueno, tenemos una semana para decidir. A mí me gustas, respeto tus dudas. Tomate tu tiempo.

    – A mí también me gustas. Eso creo. Solo que no creo que sea la forma. Necesito libertad, en esto y quizás en todo. En todo lo que tiene que ver con mi vida.

    – Creo que por hoy ya he tenido demasiadas emociones ¿Nos vemos mañana?

    Me di la vuelta, confusa, frustrada. Todas las personas que conozco hacen esto de forma automática, se someten, obedecen los consejos, se emparejan y viven felices el resto de sus vidas. ¿O no es así?

    Fue entonces cuando lo vi, estaba allí, frente a mí, ya había visto ese cartel otras veces y me parecía una estupidez. Pero ahora no. De repente sentí necesidad de compartir algo más con él. Titubeé un largo segundo y le llamé;

    – ¡Espera!- Él caminaba lento, cabizbajo, nadando entre las dudas que habíamos sembrado y las que nos habían impuesto. La sorpresa fue quien le hizo volver.

    – Quiero enseñarte algo, Pero antes ven aquí. Necesito algo de ti.

    Le abracé, fuerte, sin esperarlo, al principio el dejo los brazos flotando en la duda, pronto apretó fuerte fundiendo sus labios con los míos, en un largo instante, infinito, que no se quería acabar. Lo que ocurriera después será definitivo.

    Poppy – Bloom
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  • El Silmarillion

    El Silmarillion

    ¿Qué libros te gustaría leer?

    Este libro de Tolkien es una pieza indispensable de mi biblioteca. Ejemplar de tapa dura, ancho y robusto, es capaz de sujetar a los demás libros.

    En innumerables ocasiones he intentado leerlo. Imposible misión que no llega más allá de la página 73, mi cabeza es absorbida por un enorme galimatías de personajes y hechos que me arrastra sin piedad al mayor de los más profundos sueños. Es entonces cuando tengo que lidiar con los Valar, maiar y con hordas de elfos y enanos hasta despertarme sobresaltado.

    Hay muchas obras malditas en la historia de la literatura y yo tengo la mía propia en la estantería, mirándome, con una sonrisa entre las hojas en un, no te atreverás nunca más. Algún día, al limpiarle el polvo, lo abriré y lo leeré con saña. Entre tanto me entretendré con Canción de Hielo y Fuego que tiene banda sonora de Sauron.

    Saurom – Se Acerca el Invierno
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  • Un elfo

    Un elfo

     – ¡Camarerooo!

     – ¿Qué les sirvo? 

     – Tres jarras de cerveza de barba de Azeroth.

     – Aquí tienen.

     – Estamos buscando un elfo, ¿hay elfos por aquí? 

     – ¿Cómo? 

     – Elfos, larguiruchos, con orejas de punta, hablan raro…

     – Sé lo que es un elfo, pero, ¿para qué quieres un elfo? 

     – Verás, formamos un equipo para una expedición de búsqueda… 

     – ¿Y tiene que ser elfo? 

     – Mira, ese tío feo de ahí es un mago humano, yo, todo fuerte y portentoso, enano…

     – Ya lo he notado, que eres enano. 

     – ¿Por mi porte? 

     – Por tu olor. 

     – Pues eso, que en todos los equipos de búsqueda tiene que ir un elfo. Arquero, si es posible. 

     – ¿Y eso de ahí qué es? 

     – ¿Eso? Ni idea, lo adoptamos como mascota. 

     – Da como alergia visual.

     – Espérate a que hable, eso sí que da grima. 

     – ¿Qué andáis buscando? 

     – ¡Coño, un elfo! 

     – No, me refiero a vuestra misión. 

     – ah, estamos buscando El Oniromicon. Un libro que quiere este, para no sé qué brujería de las suyas. 

     – ¿Eso no lo encontráis en librerías?

     – Al parecer Lovecraft lo escribió en sueños, y no se acordaba cuando despertó.

     – ¿Lo sabe Morfeo? 

     – Le mandé un email, me dijo que, mientras no lo despertaran, que le da igual. Que no rompiéramos mucho. 

     – Creo que vais a tener un serio problema con el elfo. 

     – ¿Por qué? 

     – Los elfos solo sueñan en las Tierras Imperecederas, fuera de ellas duermen profundamente. ¿No os vale ese trasgo de allá? 

     – Si no hay más remedio. 

    Muse – Knights of Cydonia
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  • Cazador de Sombras

    Cazador de Sombras

    Propuesta de escritura de Bloganuary
    ¿Qué es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre?

    – Buenas noches, por favor, una copa de ese vino azul tan bueno que tienes.

    – Buenas noches cazador, aquí tienes, ¡bien frío! ¿Qué le trae por aquí?

    – Pues un hambre atroz.

    – Vale, mando a preparar lo de siempre ¿Qué tal ha ido la caza?

    – Pues alguna historia tengo para contar.

    – Soy todo oídos.

    La Sombra es ese lugar donde se ocultan los execrables entes que habitan en las pesadillas y en esa casa había muchas. Una vieja cabaña de agrietada madera con retorcidas formas, oscurecida por el peso de la condena que soportaba. Era ese lugar donde los sueños se convierten en pesadillas.

    Y ahí estaba yo, conjurando mi fiel espada a la sagrada causa de expulsar abominaciones. Rufián, mi cadejo, me marcó bien el camino a la sombría morada. Tenía el rastro de tres monstruos.

    – Perdón, cazador, ¿qué es un cadejo?

    – Los cadejos son perros espectrales que algún brujo desgraciado ha hechizado para quien sabe qué condenado objetivo. Encadenarlos forman parte del proceso. Cuando ya no los necesitan los abandonan y se les ven los pobres por ahí, arrastrando tristemente sus cadenas.

    – ¡Qué cabrones!

    – Así encontré a Rufián, asustado y aturdido, y aun así me echo una mano con un diabólico engendro, desde entonces es mi fiel rastreador. Hasta que encuentre la manera de quitarle la maldición. ¿Me pones otro vino?

    – Por supuesto.

    La puerta de la condenada casa abrió con el lamento agónico de los que han sido torturados. Dentro, oscuridad, desorden, muebles rotos, raídos por el tiempo, llenos de polvo y telarañas. El movimiento de una sombra condujo mi espada detrás de la cochambrosa cortina del fondo de la sala, rompiendo el silencio con un brutal alarido y la garganta de la primera criatura que se desplomó arrancando la cortina. Quedaban dos más. Este fue fácil, Los demás no lo serán.

    La segunda criatura era fea, un repugnante amasijo de carne y venas redondo al que le salían dos largas patas y dos brazos que terminaban en garras. En el centro una sonriente boca de dientes afilados y fétido aliento, que saltaba y se agitaba al fondo del pasillo. No era muy alto, me llegaba a poco más de la cintura, así que de un salto conseguí ponerme encima, no sin antes darme un golpe con el techo. Agarre sus pestilentes brazos con todas mis fuerzas mientras el horrible monstruo se daba golpes con las paredes intentando desprenderse de mí. Pero yo lo tenía bien sujeto. Mi espada hizo el resto. Clavé la hoja hasta llegar a la empuñadura, fue suficiente para que dejase de moverse y descansara en paz.

    Por mi experiencia, el último siempre es el peor y este no iba a ser una excepción. Subí las escaleras y en el segundo piso, tras la puerta abierta de una de las habitaciones, estaba ella. No he encontrado nunca una criatura tan bella como aquel súcubo. Bello cuerpo de mujer con cara angelical y un suave brillo rojizo en su penetrante mirada, olor a noche y madreselva y su voz… En un canto de sirena me dijo; – Cazador, ¿me vienes a exterminar?

    – Y no te pudiste resistir

    El cazador saco algo de su bolsa de viajes que puso encima del mostrador.  Una cabeza cortada

    – Conozco bien a los súcubos para dejarme dominar por sus encantos

    – Bella sí que era. En fin, Aquí llega tu comida.

    – Ya era hora, ¡que hambre!

    – Este trabajo tuyo es muy peligroso.

    – No es un trabajo, puesto que no me pagan. Tal vez es una afición.

    – Yo prefiero coleccionar sueños.

    – A mí me gusta más la acción.

    Nox Arcana – Lost in the Darkness

    (Esta historia continua aquí)

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