Etiqueta: DeOniros
-
Nox Rapax

En el umbral del tiempo mi existencia persiste. El flujo temporal inunda de infinitos recuerdos que se asoman en mi mente como polillas en un candil. Aunque si he de elegir, mi instante perfecto es hoy. Ahora. Siervo de Artemisa, soy el deseo más perverso de la luna llena. Perfume…
-
Proyección Astral

Nunca he hecho una proyección astral. ¿Qué no sabes qué es? Sí, eso de que tu alma se salga de su cuerpo y campe por ahí alegremente mientras tu cuerpo yace en estado catatónico. Y no será por no haberlo intentado. Cuando era un alocado adolescente, quedé prendado sin remedio…
-
Poke

Un hombre abre un negocio en Kepler para olvidar. Una pantalla cocina recetas mientras él limpia y recuerda la Tierra. Un salmón salta en un río de otro mundo… y el universo decide devolver lo perdido. Una historia de nostalgia cósmica, segundas oportunidades y milagros que llegan sin aviso. #DeOniros…
-
El Círculo

Kendra invoca cada jueves a Acham, un demonio de voz dulce y ojos que derriten defensas. Lo ha estudiado, lo ha escuchado, casi lo ha querido. Pero cuando él le pide romper el círculo —esa frontera entre la magia y la muerte— la intuición y el deseo comienzan a pelear…
-
Hormonas Cafres

Hola, amigos, soy el doctor Grifunder de Fru. Mis colegas y yo, especialistas en endocrinología, llevamos una importante investigación en la Universidad de Chewsntown de Massachusetts que revolucionará el concepto que tenemos sobre las hormonas. Todos sabemos que las endorfinas y la oxitocina tienen unos efectos de lo más deseados,…
-
El día de las medusas

Desde que aterrizamos hemos luchado codo a codo por sobrevivir y míranos ahora. Levantando cabeza. Empezamos a conocer Nueva Tierra.
-
Cazador de Sombras

La Sombra es ese lugar donde se ocultan los execrables entes que habitan en las pesadillas y en esa casa había muchas. Una vieja cabaña de agrietada madera con retorcidas formas, oscurecida por el peso de la condena que soportaba. Era ese lugar donde los sueños se convierten en pesadillas.
-
La ciudad en mi ciudad

Allí no llega el brillo azulado, el fervor óptico de las disputas de miradas, pero sí el encanto ciego de niños manchados, que sueñan con ser eternos entre mariposas de barro.

